El sistema agrario de la Torá

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim )

La Torá plantea un sistema vanguardista de producción agraria con redistribución de la riqueza, rotación de cultivos y fomento del turismo.

Cada campo debe dejar un sector, las esquinas, para que sean cosechadas por los pobres (peá) así como lo que se cae (léket) y olvida (shijejá) al momento de la siega.

Una vez cosechada la producción, debe separarse un porcentaje (entre el 1.6 al 2.5 %) para los cohanim llamado Terumá Guedolá.

Luego el dueño separa el 10% del resto de la cosecha para los leviim, el Maaser Rishon, y ellos a su vez, separan el diezmo de lo que reciben y se lo entregan a los cohanim, la Terumat Maaser.

El ciclo agrario es de 7 años. 6 se trabaja la tierra y el séptimo se la deja descansar. Este año se llama shmitá y, durante el mismo, abolimos la propiedad privada sobre los campos.

Durante el séptimo año del ciclo, dueños y ajenos, ricos y pobres, animales domésticos y silvestres, todos tienen igual derecho al campo y a la producción del mismo.

La tercera y última separación de la cosecha es otro diezmo (de la cantidad restante) y su destino varia según el año del ciclo.

Los años 1, 2, 4 y 5, el segundo diezmo es para el dueño mismo pero debía viajar y consumirlo en Ierushalaim, capital de Israel. Esta porción de la producción se llama Maaser Sheni.

Esta acción fomenta el turismo y fortalece el vínculo del pueblo con la ciudad capital.

Los restantes años, 3 y 6 del ciclo, este segundo diezmo es destinado a los más necesitados y tienen el nombre de maaser aní. Este monto se suma al sistema de redistribución de la riqueza.

Al completarse siete ciclos de shmita, el año siguiente al último ciclo (el año número 50), es llamado Iovel y durante el mismo también se dejaba descansar la tierra de toda labor agraria.

Tzom Guedalia – El ayuno de Guedalia

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim )

Hoy se conmemora #TzomGuedalia, día de ayuno y reflexión que marcó el fin del asentamiento organizado judío en la Tierra de Israel.

Con la destrucción del 1er Gran Templo de Jerusalem, la gran mayoría del pueblo de Israel fue llevada cautiva al exilio en Babilonia.

Parte del pueblo se quedó en la tierra de #Israel, ahora como provincia de Babilonia, bajo el mando de Guedalia Ben Ajikam.

Hubo quienes confrontaban con la idea de depender de Babel y querían recuperar la independencia a cualquier precio.

Las facciones disidentes, lideradas por Ishmael ben Netania y apoyadas por el rey de Ammon, se organizan para terminar con Guedalia.

A pesar de las advertencias de sus informantes, Guedalia recive a Ishmael que lo asesina junto a muchos de sus seguidores y delegados de Babilonia.

A pesar de las advertencias de informantes, Guedalia recibe a Ishmael que lo asesina junto a muchos de sus seguidores y delegados de Babel..

Por miedo a represalias del rey de Babilonia, los pocos judíos que queron en Israel, huyen y se pone fin al gobierno judío en su tierra.

Por miedo a represalias del rey de Babilonia, los pocos judíos que queron en Israel, huyen y se pone fin al gobierno judío en su tierra.

Por esto es que hoy ayunamos para recordar nuestros errores y aprender de ellos de cara al futuro. #TzomGuedalia

Como cocinar en un Iom Tov seguido de shabat – Eruv tavshilin

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim )

Se vienen dos días de #RoshHashana (#IomTov) seguidos de #shabat. Esto requiere la realización del #EruvTabshilim que explicaré a continuación…

En #IomTov está permitido cocinar (de un fuego encendido de antes de #IomTov) sólo para la necesidad del día.

En #Shabat, a diferencia de #IomTov, está prohibida toda clase de cocción.

Ante un caso como el de hoy, de #IomTov seguido de #Shabat, se estipuló en #EruvTabshilim que permite cocinar en #IomTov para #Shabat.

El #EruvTabshilim es preparar antes del comienzo de la fiesta, un pan (o #matza) y otro alimento para consumir en #Shabat.

Al hacer el #EruvTabshilim, se considera que ya se comenzó a cocinar para #Shabat desde antes y en #IomTov sólo se aumenta a lo que ya hay.

Al separar el pan y el alimento (huevo duro, trozo de carne, etc), se dice la bendición: “Baruj… asher kideshanu… al mitzvat eruv”.

El #EruvTabshilin debe guardarse hasta #shabat y se acostumbra comerlo durante este último en la #SeudatShelishit.

El permiso de cocción en #IomTov para #shabat rige sólo durante el día de #IomTov que se toca con #Shabat (viernes) y no previamente.

De extraviarse o ingerirse el #EruvTabshilin, queda cancelado el permiso de cocinar en #IomTov para #Shabat.

Si olvidó realizar #EruvTabshilin, puede apoyarse en el realizado por el rabino de su comunidad p/cocinar (no así, si no lo hizo adrede).

#ShabbatShalom y #JagSameaj!

Eruv tavshilin listo para bendecir.
Eruv tavshilin listo para bendecir.

El tren se va ♫

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim )

“El tren se va, el tren se va, saquen los boletos, suban ya, suban ya, que el tren se va”. Casi no hay en el mundo de habla hispana, maestra jardinera que no haya cantado esta canción y, al ser que todos hemos sido niños y acudido al jardín de infantes (guardería), la mayoría de nosotros tiene dicha letra y su melodía, guardada en algún lugar del subconsciente.

El mensaje es claro: el tren tiene un horario de partida y un recorrido establecido. Digamos, de Berlin a París, el lunes a las 22:15 horas. De no estar listos en la estación Berlin Ostbahnhof al momento adecuado y comenzar el recorrido, se hará imposible llegar a la estación Paris Nord, nuestro destino.

trenNos encontramos ahora en la hermosa etapa designada por Dios para el de cambio y superación que comienza con rosh jodesh (comienzo del mes de) Elul y termina con la alegría máxima y plena de la fiesta de Shminí Atzeret – Simja Torá. Muchos son los que, al arribar a este día cúlmine, ven a la gente feliz a su alrededor, bailando con los sefer Torá (libros de Torá), cantando y celebrando y se sienten ajenos. “¿Por qué yo no me siento así?” se plantean. La respuesta la podemos hallar en la canción infantil con la que comenzamos esta nota: no están felices porque ¡no se subieron al tren!

La felicidad es la consecuencia del cumplimiento de las diferentes etapas de un proceso de acercamiento a Dios y superación personal. No por casualidad, siempre al comienzo de este proceso, leemos la perashá (porción de la Torá) de Reé. Ahí leemos sobre la posibilidad de que, en el transcurso de la historia, aparezca algún hombre que, empleando diversos artilugios, trate de convencernos de que Dios tiene un plan distinto para la humanidad que aquel que recibimos hace tres milenios en el Monte Sinaí.

En este pasaje, donde se legisla sobre dicho sujeto que trata de alejarnos de Dios, es donde la Torá enfatiza como debemos hacer para acercarnos a Él. “Detrás de Hashem vuestro Dios andarán, a Él temerán, Sus preceptos cumplirán, Su voz escucharán, a Él servirán y a Él se apegarán” (Reé 13:5). Esté versículo insinúa magistralmente cada una de las estaciones que debemos atravesar para conseguir nuestro objetivo.

“Detrás de Hashem vuestro Dios andarán”: esto se refiere al mes de Elul donde, cual novio que buscar conquistar a su amada, debe comenzar por indagar en los gustos de ella (de no hacerlo, le brindará a ella lo que a él le gustaría recibir y no lo que ella quiere). Una vez conocidos los gustos de ella, se esforzará en satisfacerlos para desarrollar y fortalecer el vínculo. Lo mismo nosotros con Dios, tenemos todo un mes donde buscamos acercarnos a él. Desde la costumbre de levantarse a la madrugada para recitar el rezo especial de slijot hasta el hacer sonar a diario el shofar para movilizarnos hacia nuestro destino.

“a Él temerán”: el día de mayor reverencia del año es el día de Rosh Hashaná, donde se abren los libros de los actos realizados y Dios se dirige directamente y juzga a cada una de las criaturas del mundo. Es un día de pavor y reverencia donde tenemos la oportunidad de hacer el balance imprescindible para el crecimiento y la oportunidad de presentarle a Dios nuestros proyectos para el año que comienza.

“Sus preceptos cumplirán”: luego del juicio comienza la “probation”; el período de evaluación dictado por el juez para ver en el comportamiento diario del acusado. Saber su en su accionar diario es coherente con los objetivos que se proyectó para sí mismo. Estos son los aseret iemei tshuba (los diez días de retorno), donde se incrementa en el cumplimiento de los preceptos y, consecuentemente, nuestro refinamiento del carácter.

“Su voz escucharán”: todo el año nos vemos bombardeados por “voces” que nos arrastran de un lado a otro. La voz de nuestro instinto que nos pide satisfacerlo, hambre, sed, sueño y demás necesidades fisiológicas, la voz de los medios de comunicación (que, paradójicamente, muchas veces nos descomunican de nosotros mismos), la voz de nuestros amigos y tantas otras voces que afectan nuestro comportamiento. Existe un único día al año, donde nos olvidamos de todas ellas y nos dedicamos exclusivamente a nuestro vínculo con Dios. El día de Iom Kipur (Día del Perdón). Contrario a lo que muchos creen, es un día de alegría y regocijo, la alegría de la superación y el perdón de nuestros malos actos.

“a Él servirán”: se refiere a la fiesta donde los preceptos están por todos lados: sukot (la fiesta de las cabañas). La elección y el uso de las cuatro especies, la construcción y el uso diario, prácticamente constante, de la suká (cabaña); una de los pocos preceptos que se cumplen con la totalidad de nuestro ser. Siguiendo con la alegoría de los novios, la suká representa la jupá (el palio nupcial) que los une a ambos.

“y a Él se apegarán”: una vez realizados todos los pasos precedentes, llegamos por fin al sumun de nuestro apego a Dios y desarrollo personal: shminí atzeret y simja torá. La alegría que solo la superación de obstáculos y el crecimiento como personas nos pueden dar. Una alegría plena, una alegría llena de contenido; una alegría total y duradera. La alegría del novio y la novia luego de comprometerse a encarar sus vidas juntos.

Pero para llegar a destino debemos empezar ahora. La locomotora ya está humeando, se escucha por altavoces el último llamado, es nuestro momento: ¡Subamos al tren!

¡Que seamos inscriptos y sellados para un año bueno y dulce! ¡Shaná tová umetuká!

Amalek: El castigo eterno

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim )

¿Cómo un Dios misericordioso puede ensañarse tanto contra un pueblo? ¿Cómo se puede castigar sin límites? ¿Qué tiene de especial Amalek de entre todos los enemigos que tuvo el pueblo judío a lo largo de las historia?

“Recuerda lo que te hizo Amalek cuando saliste de Egipto” (Debarim 25:17). Leemos este shabat la única porción de la Torá cuya lectura es un precepto de la Torá misma y no de nuestros sabios. La misma nos transmite el mandamiento de recordar lo que nos hizo Amalek que atacó al pueblo de Israel en el desierto, luego de la salida de Egipto.

La eternidad
La eternidad

No fue Amalek el único pueblo que atacó al pueblo judío pero es el único sobre el que se nos ordenó recordar eternamente lo que nos hizo y existe además la orden de exterminarlos de la faz de la tierra. Rashi explica que la razón de esta diferencia entre este pueblo y los demás que también maltrataron a los iehudim es que fueron los primeros. Todo el mundo se enteró de los milagros que Dios hizo por los israelitas, desde la salida de Egipto hasta la entrega de la Torá pasando por la impresionante apertura del mar (que cuenta el midrash que fue acompañado de la apertura de todas las aguas del mundo). Nadie iba a osar atacar al pueblo de Dios. Pero Amalek de todas formas se atrevió a hacerlo; fue como quien entra en una bañadera de agua hirviendo, se quemó seriamente pero logró enfriar el agua de la misma.

Todos los castigos tienen límite. El pecado mismo es el combustible del castigo y al acabarse el combustible (expiando o arrepintiéndose honestamente de los hechos realizados) también el castigo finaliza. Esto lo vemos en las halajot de duelo donde se encomienda a los deudos decir kadish para el beneficio del padre fallecido. El mismo debe ser dicho durante el primer año únicamente ya que 12 meses es el tiempo máximo que una persona puede tardar en expiar todos sus pecados. ¿Por qué entonces el castigo de Amalek es eterno?

Dios es descrito con los trece atributos de misericordia que repetimos a diario, “Dios benévolo, compasivo y graciable; (…)”. ¿Cómo puede ser entonces que ordene la venganza eterna sobre Amalek?

Es más, dicen nuestros sabios que el pueblo de Israel se caracteriza por su bondad y, quienquiera no presente esta característica, es de sospechar que no sea parte del pueblo judío. ¿Cómo es que si nos caracteriza la bondad podamos llevar a cabo un acto tan cruel de exterminar una nación de la faz de la tierra?

Estos interrogantes se pueden contestar con una parábola. Había un poderoso rey que tenia dos hijos. Los mismos no se llevaban muy bien y el odio entre ambos creció tanto que uno se levantó y asesinó al otro. Al ver lo ocurrido, el rey ordenó el exterminio del asesino y el mismo pidió misericordia de su padre. El padre le respondió que si fuera solo por misericordia hacia él, podría perdonarlo pero por la misericordia debida al hermano asesinado es que no podía hacerlo.

Si fuera meramente por justicia, el castigo tendría final; pero el fundamento del mismo es la misericordia divina para con Am Israel y la misma es una cualidad sin limite, es por eso que el castigo de Amalek es eterno.

El pueblo judío sigue destrozado hasta el día de hoy por ese enfriamiento que Amalek nos causó; es Amalek el origen de muchas de nuestras flaquezas espirituales y es por eso que tenemos que erradicarlo.

En el versículo que cuenta por primera vez la historia del ataque de Amalek (Shemot 17:16), el nombre de Dios esta cortado. El Maharal de Praga, basado en Rashi, explica que el nombre de Dios representa Su unicidad y dominio absoluto sobre el mundo y Amalek representa todo lo contrario, la no-aceptación de Dios y la lucha eterna contra Su representante en la tierra, el pueblo judío. Es por eso que Hashem no estará completo sino cuando Amalek sea exterminado.

Quiera Hashem que podamos cumplir Su voluntad pronto en nuestros días.

Shabat Shalom y Purim Sameaj!

En busca de la juventud eterna

¿Qué tienen en común: Indiana Jones, la vieja bruja llamada Gothel de Rapunzel, el retrato de Dorian Grey, las empresas de cosméticos y los cirugías plásticas?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

Indiana Jones, el mítico arqueólogo de George Lucas y Steven Spielberg, pasa su tercera aventura buscando, a través del mundo entero y sorteando extremos peligros, un cáliz “sagrado” con un poder único: dar vida eterna a quien beba del mismo. Grandes relatos de ficción y películas cinematográficas abordaron la idea: la posibilidad de lograr la juventud eterna. Vencer el paso del tiempo deteniendo el envejecimiento.

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Harrison Ford en Indiana Jones y la Última Cruzada

Más allá de la ficción, grandes investigaciones a lo largo de la historia buscaron (y continúan buscando) dar con un elemento que logre dicho objetivo, desde nigromantes hasta biólogos moleculares, pasando por alquimistas y químicos.

Hace no mucho tiempo, en un viaje por Europa, me topé con una remera que decía: “No tengo 50 años, tengo 18 con 32 de experiencia. Su significado es alarmante: tener 50 años “está mal”; tener 18 “está bien”. La juventud es buena, la vejez es mala. Esta idea está fuertemente arraigada en nuestra sociedad.

En la actualidad miles de millones de dólares son utilizados al año en compra de cosméticos y en la realización de cirugías (muchas veces con serias complejidades) para ocultar el paso del tiempo. Dinero, tiempo, esfuerzo, riesgos; todo es secundario a la hora de poder aparentar ser más joven.

¿Qué opina el judaísmo al respecto?
El Talmud nos dejará perplejos con su enseñanza al respecto: Abraham, nuestro patriarca, ¡pidió signos de envejecimiento! Hasta la época de Abraham, el paso del tiempo era prácticamente indetectable a la vista. No había arrugas, ni flacidez, no había canas, ni calvicie… era imposible suponer la edad de una persona.

50-son-18-con-3El parecido entre padre e hijos era sorprendente; a las coincidencias genéticas se le sumaba la falta de signos de vejez. Particularmente, Abraham y su hijo, Itzjak, eran dos gotas de agua. Provocaban una confusión tal, que el interlocutor no podía saber con cuál de los dos estaba hablando. Fue así que Abraham pidió a Dios que existan dichos signos y le fue concedido su pedido (Talmud Baba Metzia 87a).

En nuestra época y entorno donde se glorifica la juventud, ¿cómo puede entenderse tal pedido?

El Rab Desler enseña que el ciclo del año es, justamente, un camino circular que la persona transita año a año, repitiendo las estaciones. Rosh hashana, Iom Kipur, Sukot, Jánuca… hasta llegar al mes de Elul y volver a comenzar. Es como un carrusel (calesita) de plaza donde el motor hace que uno vuelva al mismo lugar luego de cierto tiempo. ¿Cómo se hace entonces para no caer en la monotonía de la rutina? ¿De qué sirve repetir una y otra vez los mismos pasos?

No es el mismo Pesaj el que se festejó a los 4 años, siendo un curioso niño, haciendo, quizás, la cuatro preguntas en la mesa de los abuelos; que el Pesaj vivido a los 15 en plena efervescencia adolescente. Tampoco es igual el Pesaj de los 25 años, ya llegando a la adultez, que el Pesaj de los 40 ya mucho más maduro. Y así es en toda la vida.

La respuesta es que hay algo que cambia (o debería cambiar) constantemente en dicha imagen: nosotros! Cada momento de vida es una enseñanza, cada etapa nos puede aportar algo que nos enriquecerá para siempre.

Gastón era un estudiante aplicado en su secundaria. Llegó el momento de elegir carrera y no tuvo dudas: medicina. Su vocación lo llevó a dedicarse a curar a las personas. Empezó el primer año de carrera y los obstáculos no dejaban de aparecer: materias complicadas, horarios difíciles, cansancio, el trabajo, se sentía en un túnel que no tenía fin. Días y noches enteras estudiando, pero siguió y siguió. Con mucho esfuerzo logró terminar el año aprobando todas las materias. Luego el segundo y el tercero; el cuarto y el quinto. Así fue como un día, como cualquier otro, descubrió que estaba rindiendo el último examen. Fiel a su costumbre, había llegado y bien preparado. Y así fue que lo logró. Un nuevo médico estaba ahora listo para cumplir con su vocación.

Gastón no es sobrenatural. Es un hombre como todos nosotros. Sólo que el supo aprovechar cada año, cada mes, cada minuto de ese largo período y cumplir su objetivo.

Cada etapa de la vida tiene sus particularidades únicas e irrepetibles. Así es el tiempo, único e irrepetible. Somos nosotros los que debemos apreciarlo y aprovecharlo. Si así lo hacemos, convertiremos el círculo del año en una espiral, volveremos a las mismas estaciones pero “un piso más arriba”.

Será nuestro crecimiento el que proporcione una nueva óptica para ver el mundo. Y nada será lo mismo.

Podremos así valorar cada etapa de la vida tal cuál es, será más real, más útil y, claramente, más placentero.

Refua sheleima: Tzipora bat Iehudit Zizele

Nuevo libro: Preguntas. Todo lo que siempre quisiste saber sobre judaísmo y nunca te animaste a preguntar

Nos complace anunciar la culminación de la traducción de nuestro primer libro: Preguntas. Todo lo que siempre quisiste saber sobre judaísmo y nunca te animaste a preguntar.

Estamos haciendo una campaña de colaboración para conseguir los 4.000 dólares estadounidenses que cuesta la edición. Todos pueden ser parte de está gran mitzvá.

Para colaborar:


El libro analiza y responde, amena y sencillamente, las siguiente preguntas:¿Quién soy yo?
1- ¿Quién eres tú?
2. ¿Por qué estoy en este mundo?
3- ¿Por qué no puedo tener lo mejor de ambos mundos?
La lógica del creer
4- ¿Por qué debo creer en Dios y la Torá?
5- ¿Cómo puedo determinar qué es verdad?
6- Clásicas pruebas de Dios y de la Torá
Torá
7- ¿No puedo tan solo ser una buena persona y no cumplir la Torá?
8- ¿Por qué tenemos que aprender tanto?
Tefilá
9- ¿Por qué Dios necesita que lo alabemos?
10- ¿Acaso Dios no sabe lo que necesito?
11- ¿Por qué repetir las mismas oraciones todos los días?
12- Dios, ¿estás escuchando?
13- ¿Cómo puedo mejorar mi tefilá?
Relaciones físicas
14- ¿Qué hay de malo en las relaciones sexuales prematrimoniales?
15- ¿Cuál es el problema con la pornografía?
16- ¿Por qué no me puedo vestir como “yo” quiera?Gracias por su tiempo.

Se agradece la difusión.

Los diez dias de teshuvá (retorno): el arte de la simulación ¿a quién queremos engañar?

Durante estos días aumentamos en calidad y cantidad el cumplimiento de mitzvot, mejoramos provisoriamente nuestro temperamento, ¿de qué sirve toda esta “actuación”? ¿acaso queremos “embaucar” al Creador del mundo -Dios no lo permita?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

El proceso de acercamiento a Dios que comienza en Elul, tiene 10 días sumamente especiales llamados los diez días de teshuvá (retorno) que comienzan en Rosh Hashana y culminan en Iom Kipur. Estos días se caracterizan por un refinamiento temporal de la conducta que no es una mera costumbre, sino que es ley.

caretas - teatroAsí lo dictamina Rabi Iosef Caro en el Shuljan Aruj (capítulo 603, halajá 1): “Incluso quien [durante el resto del año] no se cuida de [comer] panes de acum [panes que no contienen ningún elemento que los inhabilite como kasher pero están prohibidos parcialmente por decreto rabínico], en los diez días de teshuvá debe cuidarse”. El Jaie Adam (regla 143) – cuyo aniversario de fallecimiento cae justo en estos diez días-, indica que si bien el Shuljan Aruj especificó sólo una ley, lo mismo aplica a todos los aspectos de las vida donde uno puede alcanzar una mejoría.

Si algo está prohibido, la prohibición debería regir todos los días de año. Si no está prohibido, está permitido. ¿Cómo es entonces que el Shuljan Aruj crea “prohibiciones temporales”?

El objetivo es que nuestro comportamiento durante este periodo de juicio Divino sea el mejor posible. Si un juez humano nos da un periodo de evaluación para decidir el veredicto en base a nuestra conducta, todos trataríamos de “hacer buena letra”, de conducirnos de la mejor manera para salir airosos del juicio y, una vez recibido el dictamen, volver a nuestro comportamiento habitual.

Ahora bien, tratándose del Rey de Reyes, quien todo lo sabe y se encuentra por encima del tiempo, de nada sirve tratar de engañarlo. Y si se trata de engañarse a uno mismo, ¿qué vamos a lograr con ello?

Con respecto a Dios, Él mismo estableció las pautas de conducta con las que se vincula con la humanidad. Una de ellas se conoce como “en donde se encuentra” y se aprende la porción de la Torá que se lee justamente el día del juicio Divino, Rosh Hashana.

Ishmael, patriarca de la pueblo árabe, se encuentra agonizando con fiebre en la mitad del desierto y Dios envía un ángel para salvar al joven “en donde se encuentra”. Explican nuestros sabios que ésta frase no tiene una connotación espacial sino temporal. Dios juzgó a Ishmael por su inocencia al momento del relato y no por todas las desgracias que iba a provocar en el futuro al pueblo de Israel (Rashi en Vaierá 21:17).

Así también Dios optó por juzgar a cada individuo “en donde se encuentra”. Por el presente y no por acciones futuras. Es por eso que, incluso mejoras momentáneas, ayudan a salir bien parados del juicio Divino.

Así mismo, Dios se conduce con cada ser humano de la forma en que dicho ser se conduce con Dios y con los demás. Buscamos comportarnos extremadamente bien para que la respuesta Divina también lo sea (Birkei Iosef inciso 1 y Rabeinu Manoaj en ‘Leyes de jametz y matza’, cap 1, ley 5).

Ahora bien, si profundizamos un poco, veremos cómo estas mejoras pasajeras son esenciales en la superación humana que es, a fin de cuentas, el objetivo anhelado y perseguido.

Rab Desler cuenta (Mijtav MeEliahu 2, hoja 56) sobre un conocido que decidió estudiar las cualidades humanas y buscar perfeccionarlas. Para comenzar, eligió analizar la cualidad de la glotonería, el hambre y los deseos que impulsan al ser humano a la misma. Logró entenderla en su totalidad, qué la caracteriza, qué estímulos emite, qué provoca químicamente en el sistema nervioso de la persona, como lucha el organismo contra dichos impulsos y finalmente, cómo se sacia la necesidad generada.

Su comprensión fue total. Pensó entonces que también su control sería total. En ese momento se le presentó una comida tentadora que no debía comer y se desataron en él todas los pasos que tanto analizó. Percibió una a una todas las reacciones pero le fue imposible evitar satisfacer la necesidad por mucho que quiso.

La distancia más grande que hay en el ser humano son los 30 centímetros que unen el corazón con la cabeza. Los deseos con los pensamientos. Es así como todas nuestras buenas voluntades de cambio y crecimiento que suelen acompañarnos en este proceso de las Altas Fiestas, terminan naufragando. Son compromisos puramente intelectuales.

Es ahí donde surge el consejo de nuestros sabios de mejorar nuestro accionar en los diez días de teshuvá. Incluso que sea un cambio pasajero, el mismo logrará asentar nuestros compromisos y poder, finalmente, mantenerlos a largo plazo para lograr transformarnos en mejores personas. Como dice el Sefer HaJinuj: “Ajarei hapaeulot nimshajim halebabot – detrás de las acciones son arrastrados los corazones”.

Quiera Dios que podamos reducir la distancia entre nuestro cerebro y nuestro corazón para materializar los cambios y mejorar como seres humanos.

Gmar jatima tova!

Mitos y verdades: pedir perdón antes de Iom Kipur

¿Cuando debemos disculparnos con el compañero que hemos perjudicado? ¿Existe un momento propicio para tal acto? ¿Para qué debemos hacerlo?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

Hay que reconciliarse con el prójimo en vísperas de Iom Kipur y el Shuljan Aruj (código judío de leyes) le dedica un capítulo entero al tema (el 606).

¿Es entonces dicha fecha la ideal? La respuesta es que no. Los problemas deben ser resueltos cuanto antes, inmediatamente si es posible. Pagar las deudas, pedir disculpas por las ofensas cometidas; en resumen: reparar cuanto daño se haya hecho (Mishna Brura 606, 1).

reconciliacionSi el tiempo pasó y el daño sigue vigente, la primera instancia crítica en la cual está indicado que se reparare es la víspera de Rosh Hashana. En
dicho dia, Dios juzga a todos los seres vivientes y no es nada positivo entrar al juicio con disputas pendientes con el prójimo.

Podemos encontrar esto en el Jaie Adam (regla 138, inciso 5): “que no espere la persona hasta Iom Kipur para resolver los problemas con su compañero, debe hacerlo antes de Rosh Hashana”. Así también escribe Rab Shlomo Gantzfried en el Kitzur Shuljan Aruj (capítulo 128, halaja 14).

La fecha límite es la víspera de Iom Kipur. Si increíblemente llegó a esa fecha con conflictos pendientes, tiene la obligación de resolverlos en ese día.

“Porque en este dia (Iom Kipur) ustedes serán perdonados de todas vuestras transgresiones”. Iom Kipur es un día sumamente especial con el poder único de facilitar el perdón por lo hecho durante el año. Pero para conseguirlo con respecto a lo hecho al semejante hay exigencias previas.

Primero que nada se debe resarcir el daño, en casos de robo u otro perjuicio, se debe devolver lo robado o cubrir monetariamente la pérdida (Rambam Hiljot Teshuba 2:9). Luego recién conseguir el perdón del prójimo por lo acontecido (Kaf HaJaim 606:7).

Quien llega a Iom Kipur con cuentas pendientes, no amerita ser perdonado del Cielo. Como bien lo ejemplifica rabeinu Iona Guerondi en su célebre Sharei Tshuba (Las Puertas del Retorno, puerta 1, principio 2, basado en Taanit 16a): equivale a sumergirse en la mikve (baño de purificación ritual) con un reptil (fuente de impureza) en la mano. La mikve no tiene efecto purificador sobre la persona que se sumerge en ella, si la misma sigue en contacto con la fuente de impureza. (ver Nota pureza e impureza en el judaísmo – próximamente)

Que podamos llegar libres de problemas al juicio Divino para salir airosos del mismo.

Ktiva veJatima Tova leShana Tova uMetuka – Que seamos inscriptos y sellados para un año bueno y dulce!

Los hijos: una proyección de los padres

¿Se puede predecir cómo serán los hijos de una persona? ¿Qué se puede inferir de la personalidad de los padres conociendo a los hijos?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

Hace algunos años, participe del homenaje post mortem (esped, darush) de un miembro de la comunidad judía de Argentina. El encargado de disertar esa noche, fue un conocido rabino de Buenos Aires, muy cercano a los hijos del difunto. El problema, como el rabino mismo confesó al comenzar a hablar,era que no había tenido oportunidad de conocer al difunto.

¿Cómo iba a homenajear verazmente a una persona que no conoció?

“Conocer a los hijos, es la mejor forraizma de conocer a una persona, incluso mejor que conocer a la persona directamente”. Así abrió la disertación. ¿Era una verdad o una justificación?

La personalidad de cada persona es amplia y compleja; sentimientos, gustos, aspiraciones, cualidades humanas, son solo algunos de los aspectos que la conforman. Muchas veces la persona se esfuerza especialmente en mostrar algunos aspectos y en ocultar otros no tan convenientes. Uno termina conociendo la parte de la persona que el otro desea que sea conocida. Una imagen parcial.

No es asi el caso de los hijos quienes reciben de los padres, la totalidad de la personalidad de los mismos; y pasarán el resto de sus vidas, desarrollando dichos aspectos de manera casi automática, muchas veces incluso subconscientemente. Con la excepción que ocurre en una minoría de casos: que creen una oposición a dichos comportamientos y trabajan para contrarrestarlos. Aun asi la personalidad de los padres es el punto de partida (en lenguaje de nuestros sabios “zejut abot” – más detalles en la nota “El punto de partida”).

Heredan los aspectos de la personalidad pero no los filtros. Y cuanto más cantidad de hijos uno conoce, más fidedigna es la imagen del padre que se puede crear.

Esta enseñanza se aprende de varios lugares de la Torá, entre ellos el comienzo de la porción de Ki Tetzé. La misma comienza con la legislación sobre tres situaciones atípicas (prácticamente teóricas) y la relación que hay entre ellas nos deja profundas enseñanzas. [Cada una de estas situaciones merece una nota propia para entenderlas correctamente pero vamos a limitarnos a citarlas brevemente para no perder el hilo del análisis.]

La primera de ellas es la iefat toar, la mujer bella. Muchas mujeres gentiles cuya ciudad de residencia era invadida, optaban por producirse para seducir a los soldados enemigos y así salvar su pellejo. El soldado judío, bajo la tensión de la batalla y ante la presencia de una de esas mujeres, podía llegar a desear a una de ellas. La Torá establece normas para desincentivar dicha relación (si bien lo ideal sería prohibir dicha unión rotundamente, la Ley Divina toma en consideración la psiquis humana y contempla las fortalezas y debilidades a la hora de legalizar – Ver “Ley humana – Ley Divina”) .

El segundo es el caso de un hombre que desposó a dos mujeres (la poligamia nunca fue una primera opción en el judaísmo encontrándose ahora prohibida completamente) y con el tiempo, desarrolla un profundo amor por una de ellas y un intenso odio hacia la otra. La Torá condena dicha situación y establece que no puede hacer diferencias entre los hijos de ambas.

El tercero es el caso del ben sorer y moré, el hijo rebelde. Un joven de 13 años que se deja gobernar por sus instintos, convirtiéndose en glotón y bebedor. Sus conductas alimenticias adictivas, lo llevan a dilapidar el dinero de sus padres para satisfacerlas e incluso, ante la falta de dinero, a asaltar y matar para satisfacer sus deseos.

Rashi, el principal exégeta bíblico, aclara que la sucesión de casos en el relato es premeditada. Quien se ve seducido por la iefat toar y la toma por esposa, termina sintiendo por ella un profundo odio y rechazo y como fruto de dicha relación insana sale un ben sorer u moré.

El rab Jaim Shmuelevitz (Sijot Musar 5733, discurso 95) explica cómo pasa de la atracción por la iefat toar al odio. Este hombre nunca amó a la mujer cautiva de guerra. Siempre se amo a sí mismo y busco satisfacer el deseo que generó la atracción por dicha mujer. Esto es definido por nuestros sabios como un amor interesado, se termina el interés, de esfuma el amor. Y es el odio quien suple el vacío creado por la ausencia de amor.

“No sea que haya entre ustedes una raíz que florece hiel” (Nitzabim 29:17). Al respecto escribe el Ramban: “Porque el padre es la raíz y el hijo es el tallo que surge y florece de la misma”. Una pequeña raíz en el padre, tiene el potencial de  hacer florecer un gran árbol en las generaciones futuras. Así son los desvíos, son imperceptibles al principio, para luego convertirse en distancias gigantescas.

En este padre teórico, vemos una raíz de desviarse de hacer lo correcto para seguir sus instintos. En el hijo floreció al extremo de no tener límites a la hora de satisfacer sus impulsos y terminar convertido en una persona deplorable.

Este concepto aplica también para el aspecto positivo. El Talmud (Iomá 47a) pregunta sobre una mujer llamada Kimjit que tuvo el mérito que todos sus 7 siete hijos sirvieran como sumo sacerdote en el Beit Hamikdash (Gran Templo de Jerusalem). Responde que se debió al comportamiento extremadamente modesto de dicha mujer.

Todos somos raíces. Depende de con que potencial nos carguemos, que florecerá de ellas.