Mitos y verdades: Pasar la sal de mano en mano

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim )

Salero y pila de sal

Es una polémica muy frecuente en cualquier mesa. Uno pide la sal y exige que la misma sea apoyada en la mesa como condición excluyente para poder agarrarla.

“Está prohibido pasar la sal de mano en mano”, “No se puede”, “¡Jaram!”.

El judaísmo en sí no es una religión, sino una forma de vida. Está repleto de minhaguim –costumbres- y legislaciones que regulan la vida del iehudí. Todas y cada una de ellas cuanta con su razón de ser y que, según la profundidad de la explicación, es más o menos entendible por todos.

Cada uno debe aferrarse a las costumbres del Pueblo de Israel (cada uno siguiendo las particularidades de su propia ascendencia) tanto como se respetan las leyes (“minhag Israel halajá“ – un costumbre aceptada por el pueblo de Israel adquiere el status de ley).

El problema aparece cuando alguna costumbre ajena (social o religiosa) empieza a filtrarse en la práctica diaria del judaísmo (sin la aprobación de los líderes espirituales de la generación). Luego de un tiempo, y por culpa de la ignorancia, la misma se aferra tanto que es muy difícil de quitar del subconsciente colectivo. De ahí surge el juego de palabras que puntualiza que las mismas letras que conforman la palabra ‘minhag’ –costumbre- forman la palabra ‘guehinam’ – infierno.

El no pasar la sal de mano en mano no es más que una filtración externa del estilo que mencionamos. Su origen (no judío, claro está), se remonta a la a la Antigua Grecia y su sucesor en la lista de potencias dominantes, la República (y posteriormente Imperio) de Roma.

La sal era un producto de suma importancia que, además del actual uso como condimento, era empleada para preservar comida, rituales religiosos y sociales y como antiséptico. Todos estos factores hacían de la sal un articulo codiciado y, por lo tanto, valioso. Sumado a esto su carácter imperecedero y su fácil fraccionamiento, hizo de la misma un muy buen sustituto de la moneda corriente, por lo que se pasó a realizar gran parte de las transacciones en sal.

Para evitar los conflictos por eventuales pérdidas de sal en el pasa-manos de la misma, se impuso la norma de ‘apoyar la sal’. Quién pagaba ponía la sal en la mesa y el receptor la agarraba de la misma, así cada uno se responsabilizaba por su acción y no podía perderse la sal en la mitad con culpabilidad confusa. Increíblemente, esta norma llegó hasta nuestros días en los que no tiene ningún sentido.

¿Siguen creyendo que está prohibido pasar la sal de mano en mano? ¡Por favor!

7 opiniones en “Mitos y verdades: Pasar la sal de mano en mano”

  1. Adhiero a los comentarios de Jonathan. En los términos religiiosos, esto se considera Derej Haemori, que en términos castellanos significa “superstición”. Ya bastantes tenemos con las nuestras para que además tengamos que importar ajenas?
    Dame la sal porfavor, pero en la mano.
    Un abrazo a todos.

  2. Muy bueno… !! Cada vez q alguien viene a mi casa y hay sal en la mesa le digo: me pasas la sal? y si veo q la apoya le empiezo a hablar q es una mera supersticion.. o cuando me piden la sal (jaja y dependiendo del grado de confianza q tenga con la persona para evitar jilul hashem) se la doy en la mano y si me dicen: nonono apoyala… le digo: vos queres la sal?? agarrala de mi mano o no te la doy (y luego le explico claro..)

  3. Muy Bueno!
    pero por lo menos no pasar por debajo de una escalera si tiene un origen bien nuestro…
    Surgìo en la edad media, donde la iglesia, para inculcar en el pueblo la idea de la trinidad, inculco diversas costumbres. por ejemplo: al pasar por debajo de una escalera, se esta ‘atravesando’ o ‘rompiendo’ un triangulo (haciendo referencia a la trinidad: hijo, padre y espiritu santo).

    No tomar ni creer cualquier cosa…

    Solo una solución: Estudiar a fondo nuestras tradiciones.

    todo lo mejor!

  4. Lo de la escalera también podemos encontrarlo en la Torá, ya que está prohibido ponerse en peligro, “ushmartem et nafshoteijem” y guardareis vuestras almas- que implica el no ponernos en peligro, y pasar por debajo de una escalera puede ser peligroso.

  5. De hecho, la etimología de la palabra “salario” (“pago de sal”) se remonta al antiguo imperio romano, donde muchas veces se hacían pagos a los soldados con sal, la cual valía su peso en oro…

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