La escalera espiritual I

¿Es posible crecer espiritualmente? ¿Cómo hace para lograrlo?

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim)

Escalera
Escalera

Desde los comienzos de la civilización, la humanidad buscó refugio de los factores climáticos. Así fue que empezó a aprovechar las cuevas de las montañas y otros recovecos. Luego surgieron las primeras chozas y tiendas de campaña. La evolución continuó con estructuras más solidas y aparecieron las primeras casas para dar lugar, luego, a construcciones más altas.

El gran problema para poder aprovechar el espacio aéreo fue la forma de acceder. Uno puede subir algunos centímetros de un salto pero una distancia mayor se hace muy difícil. Es ahí que surge unos de los inventos más maravillosos de la historia humana: la escalera. Basada en el principio de ‘Divide y vencerás’ (cuya aparición histórica, de hecho, es bastante posterior), logró permitir a las personas ascender a alturas insospechadas. Esto se logra de una manera sencilla: es imposible para las personas subir de un salto una distancia de 3 metros de altura. Sin embargo, subir 30 cm. se encuentra dentro de las posibilidades de la mayoría. Lo que la escalera hace es justamente eso: particiona dicha subida en pequeños ‘saltos’.

Fue así que se dió comienzo a la construcción de nuevas y mucho más estructuras muchas más ambiciosas y útiles.

Pero también está tecnología encontró un límite: el cansancio. Requiere un gran estado físico alcanzar los pisos más altos. Pero lo analizaremos la próxima.

Esta sutil estrategia es clave en la vida de cada uno de nosotros. Muchas veces nos enfrentamos con problemas abrumadoramente grandes. Ante tales dificultades, solemos darnos por vencidos sin siquiera intentar encararlos.
Tenemos que poder dividirlos en problemas más pequeños y resolverlos uno a uno. Al cabo de un tiempo y, probablemente casi sin darnos cuenta, habremos logrado una gran hazaña.

Este es el secreto para triunfar en el juicio de Rosh Hashaná y en la vida en general. Abarcar mucho nunca es bueno. No es efectivo y lleva al rápido abandono. Debemos enfocarnos en algo puntual y realizable; al superarlo, buscaremos nuevas metas.

Como ocurrió con Akiva, el pastor, cuando vió una roca perforada en el lugar donde goteaba un fino hilo de agua. La roca es mucho más dura y resistente que las gotas de agua. Pero la perseverancia del golpear de dichas gotas, lograron perforar la piedra. El se aferró a esta idea y llegó a ser el gran maestro y líder del pueblo de Israel, Rabí Akiva.

La clave del éxito está en la constancia.

Quiera Hashem que podamos aplicar esta estrategia y tener un nuevo año lleno de proyectos y realizaciones, dicha y felicidad.

Que seamos inscriptos y sellados para un año bueno y dulce.

Continuación: La escalera espiritual II