Shabuot – Un regalo muy especial

¿Qué tiene de especial el día de shabuot? ¿Cómo nos debemos prepararnos para recibir la Torá? ¿Es posible que la Torá sea perjudicial?

En honor al día de shabuot, Rabi Iosef mandó preparar un novillo especial. Cuando le preguntaron el motivo de semejante manjar, él explicó: “si no fuera como consecuencia de este día especial en el que recibimos la Torá, ¿saben cuántos Iosef hay en el mercado?” (Pesajim 68:). Existen muchos Iosef en el mundo y cada uno se dedica a su profesión. Gracias al estudio de la Tora, Rabi Iosef logró desarrollarse como persona y se convirtió en un gran y ejemplar sabio (Rashi). Si no fuera por ella sería una persona simple, sin tanto conocimiento y sabiduría.

En shabuot recibimos el regalo más grande que jamás ha sido dado, la Torá. Ella es el portal al crecimiento humano y a la sabiduría. Honrar la fiesta de shabuot es una de las maneras de brindarle el aprecio que se merece.

Pero junto con el beneficio del regalo, llegó la responsabilidad: estudiar TORAestá herramienta maravillosa que es la Torá y cumplir lo que ahí se encomienda. Pero como toda herramienta, requiere una dedicación y un uso correcto. En caso contrario puede incluso llegar a ser contraproducente.

“Viajaron desde Refidim (…) y acamparon frente al Monte (Sinaí)” (Shemot 19:2). El Or HaJaim explica que para recibir la Torá el primer requisito es alejarnos de la debilidad (rifión) y de la vagancia y fortalecer y animar nuestro estudio.

¿Es acaso el estudio un músculo que se puede ejercitar? ¿Como se puede hacer para fortalecerlo? ¿Es posible estudiar Torá de mala manera?

“Oigan! porque palabras de príncipe (excelsas) hablaré” (Mishlé 8:6). Pregunta el Talmud: ¿por qué fueron comparadas las palabras de Torá con un príncipe? Responde Raba: porque así como el príncipe tiene la autoridad y el poder para matar o dar vida, así ocurre con la Torá. Si es estudiada correctamente da vida pero si es estudiada incorrectamente provoca la muerte (Shabat 88:). Rashi explica que estudiar correctamente significa: dedicarse con toda energía y ocuparse en descubrir lo que oculta en ella.

La dedicación parcial a la Torá es perjudicial. Pero ¿que sería una dedicación parcial? No está refiriéndose a un nivel cuantitativo, ya que el tiempo fijo que la persona designa para estudiar, depende de las posibilidades de cada uno. La explicación correcta es en base a la calidad. Es el tiempo que uno dispone para estudiar, cuánto de sí involucra la persona. La Torá requiere atención y esfuerzo, que toda nuestra capacidad este puesta en ella.
El tiempo de estudio, además de ser inamovible, debe estar libre de distracciones: llamadas, mensajes, interrupciones, desvíos de tema; todo debe ser evitado.
Tampoco conformarse con una comprensión superficial. Debemos lograr ideas nítidas y permanentes. Repasar y repasar, hasta llegar a esa clarificación y fijación en nuestro intelecto.

Entendido esto podemos descubrir una nueva explicación en las palabras de Rabí Iosef que citamos al principio.
Cuando dijo “cuántos Iosef hay en el mercado?” Se refirió a sí mismo y no a otras personas. Uno distribuye su energía en los proyectos que tiene y no suele dedicarse a ninguno de ellos al 100%. Para el caso, Rabi Iosef estaba feliz de haber dedicado al estudio la totalidad de su ser.

Dios nos dio el regalo. Debemos actuar en consecuencia.

Jag sameaj!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim