El sistema agrario de la Torá

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim )

La Torá plantea un sistema vanguardista de producción agraria con redistribución de la riqueza, rotación de cultivos y fomento del turismo.

Cada campo debe dejar un sector, las esquinas, para que sean cosechadas por los pobres (peá) así como lo que se cae (léket) y olvida (shijejá) al momento de la siega.

Una vez cosechada la producción, debe separarse un porcentaje (entre el 1.6 al 2.5 %) para los cohanim llamado Terumá Guedolá.

Luego el dueño separa el 10% del resto de la cosecha para los leviim, el Maaser Rishon, y ellos a su vez, separan el diezmo de lo que reciben y se lo entregan a los cohanim, la Terumat Maaser.

El ciclo agrario es de 7 años. 6 se trabaja la tierra y el séptimo se la deja descansar. Este año se llama shmitá y, durante el mismo, abolimos la propiedad privada sobre los campos.

Durante el séptimo año del ciclo, dueños y ajenos, ricos y pobres, animales domésticos y silvestres, todos tienen igual derecho al campo y a la producción del mismo.

La tercera y última separación de la cosecha es otro diezmo (de la cantidad restante) y su destino varia según el año del ciclo.

Los años 1, 2, 4 y 5, el segundo diezmo es para el dueño mismo pero debía viajar y consumirlo en Ierushalaim, capital de Israel. Esta porción de la producción se llama Maaser Sheni.

Esta acción fomenta el turismo y fortalece el vínculo del pueblo con la ciudad capital.

Los restantes años, 3 y 6 del ciclo, este segundo diezmo es destinado a los más necesitados y tienen el nombre de maaser aní. Este monto se suma al sistema de redistribución de la riqueza.

Al completarse siete ciclos de shmita, el año siguiente al último ciclo (el año número 50), es llamado Iovel y durante el mismo también se dejaba descansar la tierra de toda labor agraria.