El idioma ancestral y actual del pueblo judío

¿Kosher o casher? ¿Shabat o shabos? El mito popular del idish y el hebreo: el origen, la evolución y la actualidad.

por Jonathan Berim (@JonathanBerim)

El hebreo o ibrit, es el idioma base del pueblo judío. En dicho idioma fueron escritos los libros canónicos del judaísmo: casi todo el Tanaj (Biblia), la mishná (base del Talmud), el sidur (libro de rezos) y la hagadá de #pesaj.

Alfabeto hebreo antiguo

La ciencia data al idioma hebreo de unos 4 milenios de antigüedad. La tradición judía lo remonta aun más atrás, a la mismísima Creación del Mundo. El primer hombre, Adam, usaba el hebreo para comunicarse y también fue usado por Dios para transmitir Su mensaje a la humanidad.

A nivel escrito, encontramos dos grandes versiones históricas del hebreo: la antigua (muy similar al alfabeto fenicio) y la moderna. Esta última fue oficializada por Ezrá HaSofer (Esdras) al regresar del exilio babilónico y se la conoce como escritura ashurit (por su origen asirio).

A nivel oral encontramos muchas más variantes que a nivel escrito. Ya en el relato del Tanaj se lee sobre las diferencias fonéticas entre las tribus de Israel. Así es el caso de Efráim que tenía dificultad para pronunciar la letra “shin” pronunciando ‘s’ en lugar de ‘sh’.

Luego de vivir los judíos durante siglos concertados mayoritariamente en la tierra de Israel, comenzó el exilio masivo y forzado lo que provocó que florecieran comunidades judías a lo largo y ancho del globo. Quedando generalmente, aisladas del resto de comunidades.

Cada comunidad mantuvo a su modo su forma judía de vivir pero fue influenciada por el entorno. Esta influencia cubrió varios aspectos de la vida de los judíos: sus vestimentas, su alimentación, su idiosincrasia y, lo que nos compete, el idioma.

Para poder comunicarse en el día a día con un idioma adaptado a la modernidad y también para reservar al hebreo como lengua sagrada, las comunidades judías usaron su ingenio e hicieron nacer diferentes idiomas nuevos. Así surgieron, entre otros, haquetía, judeoyemeni y yelvanico.

Entre estas creaciones hay dos que se destacan del resto: el primero es el djudezmo o ladino cuyo origen es la península ibérica y se extendió al norte de África, Holanda, Grecia y Turquía. El segundo es el idish del Centro y este de Europa, basado en alemán, hebreo e idiomas eslavos.

Es así como toda comunidad tenía su idioma del día a día y el hebreo como idioma litúrgico. Este último vio agudizarse sus diferencias fonéticas iniciales y llegó a tener una pronunciación distinta en cada comunidad. El mismo idioma pero diferente fonética.

Si bien hay decenas de fonéticas del hebreo, podemos identificar tres ramas centrales de pronunciación: ashkenazí (Europa Oriental), sefardí (España) y teimaní (Yemen). Es así como una misma palabra hebrea tiene, en hebreo, varias formas de pronunciarse.

El nombre del mayor rabino y profeta de la historia es: Moshé (según la fonética sefaradí), Moishé (ashkenazí) y Moshá (teimaní). Todas igualmente válidas.

Otro ejemplo, la bendición por el vino: boré perí haguefen (sefaradí), boiré perí hagofen (ashkenazí) y borá parí haj’ofan (teimaní). Nuevamente, todas en hebreo y todas igual de válidas.

El siglo XIX fue revolucionario para el pueblo judío, vio nacer la reivindicación nacional y junto con ella el resurgimiento del hebreo a manos del reasentamiento judío en la Tierra de Israel. Eliezer Ben Yehuda, amplió y actualizó el hebreo para hacerlo compatible con la modernidad.

A la hora de la pronunciación buscó la simplificación y se aferró a la pronunciación sefaradí pero terminó simplificándose aún más. Hoy en día se puede hablar de la pronunciación israelí del hebreo que tomó la fonética de las vocales del sefaradí y las consonantes del ashkenazí.

Con el nacimiento del Estado moderno de Israel hubo muchos intentos de unificar la pronunciación del hebreo. Esto llevó a pensar que las pronunciaciones que difieren del estándar son erróneas y que sólo hay una forma correcta. Esto es un error, todas son válidas.

Es un mito entonces que “shabos” sea una palabra en idish. “Shabos” es una palabra hebrea pronunciada en fonética ashkenazí e incorporada al idish. El deseo de un buen shabat en idish es entonces “Haguitn shabos” siendo la primera una palabra netamente idish y la segunda una palabra hebrea (incorporada también al idish).

Como pueblo estamos compuestos de muchas gamas de colores, muchas costumbres y tradiciones que conforman el hermoso arcoiris que podemos apreciar. Son diferencias que nutren y enriquecen. Seamos respetuosos y tolerantes, aportemos nuestro color y disfrutemos del color de los demás.

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