La “kasherización” (preparación) de los utensilios de cocina

Se encuentra bastante difundida la idea de los alimentos #kosher o #casher. Lo que no está tan difundido es que también los instrumentos que se usan con dichos alimentos deben ser #kosher.

por @JonathanBerim

Todo comienza en la #perasha de #Matot donde el pueblo de #Israel, al final de su periplo por el desierto, guerrea contra el pueblo de Midian, triunfa y se queda con un gran botín.

Dicho trofeo contenía piezas de cocina y surge la pregunta: “¿se pueden usar con comida kosher?”.

Existen dos condiciones para que un recipiente sea “kosher”.

1. Aspecto físico: Debe estar libre, interna y externamente, de todo elemento “foráneo”.

2. Aspecto espiritual: Debe ser “purificado”.

Expliquemos.

El primer paso del aspecto físico, se divide en interno y externo. El externo consiste en retirar del utensilio todo lo ajeno al mismo. Desde restos de comida hasta etiquetas adheridas, pasando por protuberancias causadas por el óxido y suciedad.

El segundo paso del aspecto físico es provocar que expulse los restos de comida no kosher que fue absorbida debido al calor o al uso extendido de recipiente (líquidos en mismo durante más de 24 horas seguidas). Un elemento nuevo o usado en frío está exento de este paso.

Cada material tiene distinta porosidad y de ellos surge la posibilidad de kasherizar el utensilio (si ya absorbió comida no kosher). Hay materiales que se pueden hacer aptos, otros que no y otros que son “inmunes” y no requieren kasherización.

Se pueden kasherizar los elementos de: madera, hueso, metal y piedra.
No se puede arcilla y porcelana.
Vidrio es ambiguo: hay quien lo considera “inmune” y no requiere kasherización, quien lo considera como metal y debe ser kasherizado y quien como arcilla y no tiene arreglo.

Otro punto a tener en cuenta es la forma de uso. La regla establece que la forma de provocar la expulsión del alimento prohibido absorbido en el utensilio es similar a la forma en que dicho alimento entró. Si el utensilio se usa en frío, los sabores no penetran en el.

Si se usa en caliente líquido o en conservas, se debe dejar, una vez limpio, sin usar por 24 horas y luego sumergirlo en agua hirviendo. Si se usa al fuego directo (como un palo de brochette o una parrilla), debe ser calentado al rojo vivo al fuego directo.

Un vez libre de todo elemento físico externo al elemento, se pasa a la segunda etapa: la purificación espiritual.
En el judaísmo la purificación consiste en comenzar una “nueva vida”, con un objetivo más trascendental. Por esto la ceremonia consta de una inmersión ritual.

Es volver a nacer a partir del entorno acuatico y redefinir los objetivos. En nuestro caso, los utensilios pasan a una “vida kosher” luego de salir de una pileta construida a dicho efecto o de una fuente natural de agua.

Dicha inmersión es acompañada de la bendición correspondiente: “Bendito eres tú Dios, nuestro rey y monarca del mundo, que nos santificaste con tus preceptos y nos ordenaste la inmersión ritual de utensilios”.

Así se concluye el proceso de kasherización de utensilios. 

Que podamos vivir una vida de trascendencia y purificación.

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