La historia de januca

Es una de las fiestas más populares y significativas del calendario judío. Fiesta de guerra y paz, de opresión y rebelión, de profanación y consagración, de oscuridad y luz. Una de las costumbres de la fiesta es relatar lo acontecido. Conozcamos pues, la #historia de januca.

por @JonathanBerim

Alejandro Magno y su legado

A finales del siglo IV AEC, tuvo lugar un encuentro que cambió la historia del mundo occidental para siempre. El gran emperador griego, Alejandro III de Macedonia, llegó a la tierra de Israel y la anexionó a su creciente imperio.

Con la temprana muerte de #AlejandroMagno, su mega imperio se terminó dividiendo entre sus generales (los diádocos), tres de los cuales se impusieron y fundaron grandes dinastías: Ptolomeo (Egipto), Seleuco (Babilonia y Siria) y Antígono (Asia y Grecia).

Esto marcó el comienzo del período Helenístico (323 AEC). Donde la cultura griega clásica invadió todos los territorios que supieron estar bajo el mando de Alejandro. 

El hombre como el centro del universo y la medida de todas las cosas, el culto al cuerpo y a la mente y la erradicación de un mundo espiritual sagrado, reduciéndolo a un puñado de dioses humanizados (politeísmo). 

Está novedosa cultura empezó a penetrar en la sociedad judía con un poderoso efecto secularizador. Cabe destacar que nuestros sabios llamaron a este período el exilio griego, a pesar de que los judíos vivían en la Tierra de Israel. Un exilio íntegramente espiritual. 

Fue así como la sociedad judía sufrió una importante fractura entre quienes mantenían la vida tradicional judía y los que comenzaron a asimilarse a Grecia: los helenistas. El judaísmo como algo vivo o como un mero bagaje: intelectual, tradicional, sentimental y cultural. 

Está influencia cultural pasiva se vivió durante el reinado de los Ptolomeos sobre la Tierra de Israel y también con los Seléucidas (que en el año 199 AEC, liderados por Antíoco III conquistaron la región). Pero todo cambiaría con la llegada al poder de Antíoco IV Epifanes.

El frente interno

La helenización caló hondo en la sociedad judía y llegó hasta las familias más jerárquicas. Muchos sacerdotes se helenizaron. Al punto que se relata que cuando se escuchaban gritos del estadio, abandonaban los sacrificios rituales e iban a ver qué había pasado. 

En esta época, la figura del cohen gadol (sumo sacerdote) se había empoderado. Ya no era sólo un líder religioso, también era el líder político, diplomático, económico y educativo. Incluso recaudaba impuestos para la autoridad de turno. 

Surgió así una gran lucha por conseguir el cargo de cohen gadol. Una ambición que aparte de la búsqueda de honor y poder, buscaba imponer una ideología: los que perseguían continuar con el judaísmo tradicional y los que buscaban helenizar definitivamente a sus hermanos. 

Mientras servía como cohen gadol Jonio Tercero, quién era fiel a las tradiciones judíos y un justo líder, se fue gestando, con el apoyo de Antíoco, la helenización del cargo. Fue el hermano de Jonio, Ioshua, que era helenista y se hacía llamar Iasón, quien lo reemplaza. 

Por primera vez el cargo de cohen gadol dejaba de ser vitalicio. Por primera vez, un poder externo interfiere a la hora de establecer las autoridades judías. 

Iasón le dió un nuevo impulso a la helenización del pueblo judío estableciendo “Gymnasium” y “Apavium” en Jerusalem. Estas dos instituciones, la primera educativa, deportiva-musical, y la otra – militar-deportiva no podía falta en ninguna polis del mundo helenístico. 

Iasón fue luego de tres años, derrocado por Menelao quien recibió el apoyo de Antíoco al prometerle mayores tributos saqueando el tesoro del Beit Hamikdash para lograrlo. Menelao estaba aún más asimilado que Iasón y buscó acelerar el proceso de helenización. 

A todo esto, Iasón no perdió las esperanzas de recuperar el cargo y, mientras Antíoco guerreaba contra Egipto, marchó con sus seguidores contra Jerusalem y forzó a Menelao a retirarse. Antíoco, que fue obligado por Roma a abandonar Egipto, tomó esto como una afrenta personal. 

Por la fuerza

Así fue que las tropas de seléucidas atacaron Jerusalem, masacraron a la población y saquearon el Gran Templo. No contento con esto y alentado por Menelao, Antíoco promulgó una serie de decretos que buscaban la asimilación total del pueblo judío. 

Los griegos se enfocaron en sólo un puñado de preceptos y los prohibieron con pena capital: brit milá (circuncisión), rosh jodesh (comienzo del mes), shabat, estudio de Torá, mikve (pureza familiar). Pocos cuantitativamente pero invaluables cualitativamente. 

Borrando estos preceptos los griegos esperaban eliminar la filosofía que los acompaña. La circuncisión representa dos de los principales valores del judaísmo: el pacto entre el pueblo hebreo y Dios y la continua misión de perfeccionar el mundo que Dios creó.

Rosh jodesh, el avistaje de la luna nueva, marca el comienzo del mes y dicha fecha es la base del calendario judío. Sin ese dato, no hay más festividades y se interrumpe el proceso de crecimiento anual que el judaísmo plantea.

Shabat es el testimonio semanal que Dios existe, creó el mundo y dirige su curso. El estudio de Torá junto con la contención familiar son la base de la continuidad de la vida judía. Fueron mucho más q prohibiciones aisladas, fue un plan de secularización sistemático y coercitivo.

Mujeres asesinadas con sus bebés por haberlos circuncidado. Novias ultrajadas por el comandante de turno. El beit hamikdash profanado y siendo usado p/ sacrificar animales impuros a dioses paganos. El anciano R.Eleazar ejecutado en público. Una olla a presión a punto de estallar. 

¡Basta!

Los soldados de Antíoco comenzaron a llevar los rituales paganos a los poblados judíos pero algo cambió a llegar a la aldea de Modiín. Ahí le pidieron a Matitiahu el cohen jashmonaí, que ofrendara sacrificios en un altar pagano construido a tal efecto y se negó rotundamente. 

Un judío helénico aceptó gustoso tomar el encargo pero fue asesinado junto al emisario gubernamental por Matitiahu, mientras sus cinco hijos y aliados eliminaban a los soldados griegos y destruían el altar pagano. Era el año 167 AEC y la revuelta de los Macabim había comenzado. 

Temiendo la contraofensiva, los rebeldes se refugiaron en las montañas de Gofná (Biniamin) y comenzaron a organizarse. La lucha frontal era imposible, eran superados ampliamente en número, armamento, entrenamiento y experiencia, por lo que optaron por una guerra de guerrillas. 

Las emboscadas y los ataques sorpresa golpeaban a los soldados griegos y atraían más y más seguidores a las filas de Iehudá haMacabí. Quién quedó a cargo de la revuelta al fallecer su padre, Matituahu, en el año 166 AEC. 

Pocos contra muchos

La primer batalla se dio cuando Apolonius, gobernador de griego de Shomrón, juntó a sus tropas con las apostadas en Jerusalem y se enfrentó al ejército Macabeo en Maalé Leboná (Uadi Haramia). La victoria Macabea fue contundente y Apolonius cayó en la contienda. 

Antíoco, esperando sofocar rápidamente la revuelta, envía al comandante Sirón, al mando de un ejército griego de unos 10.000 soldados, pero son emboscados por Iehudá y sus hombres y, a pesar de la inferioridad numérica, vuelven a vencer a los griegos en Beit Horón. 

Luego Lisias envía a Nicanor y Gorgias en la tercera y más numerosa campaña. 20.000 soldados, 7.000 jinetes y decenas de elefantes de guerra. La confianza en la victoria era tal, que Gorgías trajo consigo mercaderes de esclavos para que se ocupen de los judíos a capturar.

Iehudá arenga a la tropa: “No teman a sus multitudes, ni su poderío, recuerden la salvación Divina a nuestros padres en Iam Suf, cuando el Faraón y sus jinetes los perseguían. Clamemos a Dios y que en su basta misericordia recuerde el pacto hecho con nuestros antepasados y con nosotros; y cuando venzamos a este ejercito, sabrán todos los pueblos que Dios es el salvador de Israel.” 

Georgias avanza primero desde Emaús hacia el campamento judío en Mitzpá para sorprenderlos. Iehudá es informado y cruza por otros caminos al campamento griego, lo ataca por sorpresa y prende fuego. 

Cuando los griegos llegan al campamento judío, lo encuentran vacío y, al voltearse, ven su propio campamento abrasado por el fuego. Las tropas griegas quedaron desmoralizadas y son atacadas y vencidas por unos 3.000 soldados macabeos. 

En el 164 AEC, Lisias volvió a la carga con un gran ejército y marchó para derrotar a los Macabeos que eran duplicados en número. Cuando los griegos llegaron al desfiladero de Bet Zur, fueron emboscados y derrotados. Las bajas judías fueron insignificantes, las griegas miles. 

Reinauguración

Los griegos huyeron y los Macabeos se hicieron con el control de Jerusalem y el Beit Hamikdash (Gran Templo). Purificaron el templo, destruyendo las idolatrías que los griegos había instalado y reponiendo los elementos del mismo, para luego consagrarlo nuevamente a Dios. 

Querían volver a encender la Menorá (candelabro), símbolo de la luz que el Templo emanaba, se dan cuenta que no contaban con el aceite requerido y conseguir nuevo iba a tardar 8 días. Finalmente encontraron una vasija lacrada por el sumo sacerdote que alcanzaba para un día de luz

El día 25 de kislev, lograron prender los siete brazos de la Menorá con dicho aceite y, milagrosamente, se mantuvo prendida por los 8 días que tardaron en producir nuevo óleo. El pueblo judío recuperaba su autonomía y la libertad de culto en su tierra.

El año siguiente, los sabios captaron la importancia de dichos días y fijaron para la posteridad la fiesta de #Januca, recuerdo de lo ocurrido y expresión de gratitud eterna a Dios por los milagros y maravillas que realizó para nuestros antepasados en aquellos días, en está época

¡Hannukah sameaj! ¡Feliz #Januca!