Los diez dias de teshuvá (retorno): el arte de la simulación ¿a quién queremos engañar?

Durante estos días aumentamos en calidad y cantidad el cumplimiento de mitzvot, mejoramos provisoriamente nuestro temperamento, ¿de qué sirve toda esta “actuación”? ¿acaso queremos “embaucar” al Creador del mundo -Dios no lo permita?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

El proceso de acercamiento a Dios que comienza en Elul, tiene 10 días sumamente especiales llamados los diez días de teshuvá (retorno) que comienzan en Rosh Hashana y culminan en Iom Kipur. Estos días se caracterizan por un refinamiento temporal de la conducta que no es una mera costumbre, sino que es ley.

caretas - teatroAsí lo dictamina Rabi Iosef Caro en el Shuljan Aruj (capítulo 603, halajá 1): “Incluso quien [durante el resto del año] no se cuida de [comer] panes de acum [panes que no contienen ningún elemento que los inhabilite como kasher pero están prohibidos parcialmente por decreto rabínico], en los diez días de teshuvá debe cuidarse”. El Jaie Adam (regla 143) – cuyo aniversario de fallecimiento cae justo en estos diez días-, indica que si bien el Shuljan Aruj especificó sólo una ley, lo mismo aplica a todos los aspectos de las vida donde uno puede alcanzar una mejoría.

Si algo está prohibido, la prohibición debería regir todos los días de año. Si no está prohibido, está permitido. ¿Cómo es entonces que el Shuljan Aruj crea “prohibiciones temporales”?

El objetivo es que nuestro comportamiento durante este periodo de juicio Divino sea el mejor posible. Si un juez humano nos da un periodo de evaluación para decidir el veredicto en base a nuestra conducta, todos trataríamos de “hacer buena letra”, de conducirnos de la mejor manera para salir airosos del juicio y, una vez recibido el dictamen, volver a nuestro comportamiento habitual.

Ahora bien, tratándose del Rey de Reyes, quien todo lo sabe y se encuentra por encima del tiempo, de nada sirve tratar de engañarlo. Y si se trata de engañarse a uno mismo, ¿qué vamos a lograr con ello?

Con respecto a Dios, Él mismo estableció las pautas de conducta con las que se vincula con la humanidad. Una de ellas se conoce como “en donde se encuentra” y se aprende la porción de la Torá que se lee justamente el día del juicio Divino, Rosh Hashana.

Ishmael, patriarca de la pueblo árabe, se encuentra agonizando con fiebre en la mitad del desierto y Dios envía un ángel para salvar al joven “en donde se encuentra”. Explican nuestros sabios que ésta frase no tiene una connotación espacial sino temporal. Dios juzgó a Ishmael por su inocencia al momento del relato y no por todas las desgracias que iba a provocar en el futuro al pueblo de Israel (Rashi en Vaierá 21:17).

Así también Dios optó por juzgar a cada individuo “en donde se encuentra”. Por el presente y no por acciones futuras. Es por eso que, incluso mejoras momentáneas, ayudan a salir bien parados del juicio Divino.

Así mismo, Dios se conduce con cada ser humano de la forma en que dicho ser se conduce con Dios y con los demás. Buscamos comportarnos extremadamente bien para que la respuesta Divina también lo sea (Birkei Iosef inciso 1 y Rabeinu Manoaj en ‘Leyes de jametz y matza’, cap 1, ley 5).

Ahora bien, si profundizamos un poco, veremos cómo estas mejoras pasajeras son esenciales en la superación humana que es, a fin de cuentas, el objetivo anhelado y perseguido.

Rab Desler cuenta (Mijtav MeEliahu 2, hoja 56) sobre un conocido que decidió estudiar las cualidades humanas y buscar perfeccionarlas. Para comenzar, eligió analizar la cualidad de la glotonería, el hambre y los deseos que impulsan al ser humano a la misma. Logró entenderla en su totalidad, qué la caracteriza, qué estímulos emite, qué provoca químicamente en el sistema nervioso de la persona, como lucha el organismo contra dichos impulsos y finalmente, cómo se sacia la necesidad generada.

Su comprensión fue total. Pensó entonces que también su control sería total. En ese momento se le presentó una comida tentadora que no debía comer y se desataron en él todas los pasos que tanto analizó. Percibió una a una todas las reacciones pero le fue imposible evitar satisfacer la necesidad por mucho que quiso.

La distancia más grande que hay en el ser humano son los 30 centímetros que unen el corazón con la cabeza. Los deseos con los pensamientos. Es así como todas nuestras buenas voluntades de cambio y crecimiento que suelen acompañarnos en este proceso de las Altas Fiestas, terminan naufragando. Son compromisos puramente intelectuales.

Es ahí donde surge el consejo de nuestros sabios de mejorar nuestro accionar en los diez días de teshuvá. Incluso que sea un cambio pasajero, el mismo logrará asentar nuestros compromisos y poder, finalmente, mantenerlos a largo plazo para lograr transformarnos en mejores personas. Como dice el Sefer HaJinuj: “Ajarei hapaeulot nimshajim halebabot – detrás de las acciones son arrastrados los corazones”.

Quiera Dios que podamos reducir la distancia entre nuestro cerebro y nuestro corazón para materializar los cambios y mejorar como seres humanos.

Gmar jatima tova!

Mitos y verdades: pedir perdón antes de Iom Kipur

¿Cuando debemos disculparnos con el compañero que hemos perjudicado? ¿Existe un momento propicio para tal acto? ¿Para qué debemos hacerlo?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

Hay que reconciliarse con el prójimo en vísperas de Iom Kipur y el Shuljan Aruj (código judío de leyes) le dedica un capítulo entero al tema (el 606).

¿Es entonces dicha fecha la ideal? La respuesta es que no. Los problemas deben ser resueltos cuanto antes, inmediatamente si es posible. Pagar las deudas, pedir disculpas por las ofensas cometidas; en resumen: reparar cuanto daño se haya hecho (Mishna Brura 606, 1).

reconciliacionSi el tiempo pasó y el daño sigue vigente, la primera instancia crítica en la cual está indicado que se reparare es la víspera de Rosh Hashana. En
dicho dia, Dios juzga a todos los seres vivientes y no es nada positivo entrar al juicio con disputas pendientes con el prójimo.

Podemos encontrar esto en el Jaie Adam (regla 138, inciso 5): “que no espere la persona hasta Iom Kipur para resolver los problemas con su compañero, debe hacerlo antes de Rosh Hashana”. Así también escribe Rab Shlomo Gantzfried en el Kitzur Shuljan Aruj (capítulo 128, halaja 14).

La fecha límite es la víspera de Iom Kipur. Si increíblemente llegó a esa fecha con conflictos pendientes, tiene la obligación de resolverlos en ese día.

“Porque en este dia (Iom Kipur) ustedes serán perdonados de todas vuestras transgresiones”. Iom Kipur es un día sumamente especial con el poder único de facilitar el perdón por lo hecho durante el año. Pero para conseguirlo con respecto a lo hecho al semejante hay exigencias previas.

Primero que nada se debe resarcir el daño, en casos de robo u otro perjuicio, se debe devolver lo robado o cubrir monetariamente la pérdida (Rambam Hiljot Teshuba 2:9). Luego recién conseguir el perdón del prójimo por lo acontecido (Kaf HaJaim 606:7).

Quien llega a Iom Kipur con cuentas pendientes, no amerita ser perdonado del Cielo. Como bien lo ejemplifica rabeinu Iona Guerondi en su célebre Sharei Tshuba (Las Puertas del Retorno, puerta 1, principio 2, basado en Taanit 16a): equivale a sumergirse en la mikve (baño de purificación ritual) con un reptil (fuente de impureza) en la mano. La mikve no tiene efecto purificador sobre la persona que se sumerge en ella, si la misma sigue en contacto con la fuente de impureza. (ver Nota pureza e impureza en el judaísmo – próximamente)

Que podamos llegar libres de problemas al juicio Divino para salir airosos del mismo.

Ktiva veJatima Tova leShana Tova uMetuka – Que seamos inscriptos y sellados para un año bueno y dulce!

Los hijos: una proyección de los padres

¿Se puede predecir cómo serán los hijos de una persona? ¿Qué se puede inferir de la personalidad de los padres conociendo a los hijos?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

Hace algunos años, participe del homenaje post mortem (esped, darush) de un miembro de la comunidad judía de Argentina. El encargado de disertar esa noche, fue un conocido rabino de Buenos Aires, muy cercano a los hijos del difunto. El problema, como el rabino mismo confesó al comenzar a hablar,era que no había tenido oportunidad de conocer al difunto.

¿Cómo iba a homenajear verazmente a una persona que no conoció?

“Conocer a los hijos, es la mejor forraizma de conocer a una persona, incluso mejor que conocer a la persona directamente”. Así abrió la disertación. ¿Era una verdad o una justificación?

La personalidad de cada persona es amplia y compleja; sentimientos, gustos, aspiraciones, cualidades humanas, son solo algunos de los aspectos que la conforman. Muchas veces la persona se esfuerza especialmente en mostrar algunos aspectos y en ocultar otros no tan convenientes. Uno termina conociendo la parte de la persona que el otro desea que sea conocida. Una imagen parcial.

No es asi el caso de los hijos quienes reciben de los padres, la totalidad de la personalidad de los mismos; y pasarán el resto de sus vidas, desarrollando dichos aspectos de manera casi automática, muchas veces incluso subconscientemente. Con la excepción que ocurre en una minoría de casos: que creen una oposición a dichos comportamientos y trabajan para contrarrestarlos. Aun asi la personalidad de los padres es el punto de partida (en lenguaje de nuestros sabios “zejut abot” – más detalles en la nota “El punto de partida”).

Heredan los aspectos de la personalidad pero no los filtros. Y cuanto más cantidad de hijos uno conoce, más fidedigna es la imagen del padre que se puede crear.

Esta enseñanza se aprende de varios lugares de la Torá, entre ellos el comienzo de la porción de Ki Tetzé. La misma comienza con la legislación sobre tres situaciones atípicas (prácticamente teóricas) y la relación que hay entre ellas nos deja profundas enseñanzas. [Cada una de estas situaciones merece una nota propia para entenderlas correctamente pero vamos a limitarnos a citarlas brevemente para no perder el hilo del análisis.]

La primera de ellas es la iefat toar, la mujer bella. Muchas mujeres gentiles cuya ciudad de residencia era invadida, optaban por producirse para seducir a los soldados enemigos y así salvar su pellejo. El soldado judío, bajo la tensión de la batalla y ante la presencia de una de esas mujeres, podía llegar a desear a una de ellas. La Torá establece normas para desincentivar dicha relación (si bien lo ideal sería prohibir dicha unión rotundamente, la Ley Divina toma en consideración la psiquis humana y contempla las fortalezas y debilidades a la hora de legalizar – Ver “Ley humana – Ley Divina”) .

El segundo es el caso de un hombre que desposó a dos mujeres (la poligamia nunca fue una primera opción en el judaísmo encontrándose ahora prohibida completamente) y con el tiempo, desarrolla un profundo amor por una de ellas y un intenso odio hacia la otra. La Torá condena dicha situación y establece que no puede hacer diferencias entre los hijos de ambas.

El tercero es el caso del ben sorer y moré, el hijo rebelde. Un joven de 13 años que se deja gobernar por sus instintos, convirtiéndose en glotón y bebedor. Sus conductas alimenticias adictivas, lo llevan a dilapidar el dinero de sus padres para satisfacerlas e incluso, ante la falta de dinero, a asaltar y matar para satisfacer sus deseos.

Rashi, el principal exégeta bíblico, aclara que la sucesión de casos en el relato es premeditada. Quien se ve seducido por la iefat toar y la toma por esposa, termina sintiendo por ella un profundo odio y rechazo y como fruto de dicha relación insana sale un ben sorer u moré.

El rab Jaim Shmuelevitz (Sijot Musar 5733, discurso 95) explica cómo pasa de la atracción por la iefat toar al odio. Este hombre nunca amó a la mujer cautiva de guerra. Siempre se amo a sí mismo y busco satisfacer el deseo que generó la atracción por dicha mujer. Esto es definido por nuestros sabios como un amor interesado, se termina el interés, de esfuma el amor. Y es el odio quien suple el vacío creado por la ausencia de amor.

“No sea que haya entre ustedes una raíz que florece hiel” (Nitzabim 29:17). Al respecto escribe el Ramban: “Porque el padre es la raíz y el hijo es el tallo que surge y florece de la misma”. Una pequeña raíz en el padre, tiene el potencial de  hacer florecer un gran árbol en las generaciones futuras. Así son los desvíos, son imperceptibles al principio, para luego convertirse en distancias gigantescas.

En este padre teórico, vemos una raíz de desviarse de hacer lo correcto para seguir sus instintos. En el hijo floreció al extremo de no tener límites a la hora de satisfacer sus impulsos y terminar convertido en una persona deplorable.

Este concepto aplica también para el aspecto positivo. El Talmud (Iomá 47a) pregunta sobre una mujer llamada Kimjit que tuvo el mérito que todos sus 7 siete hijos sirvieran como sumo sacerdote en el Beit Hamikdash (Gran Templo de Jerusalem). Responde que se debió al comportamiento extremadamente modesto de dicha mujer.

Todos somos raíces. Depende de con que potencial nos carguemos, que florecerá de ellas.

Cerrando la grieta — en busca de la paz

¿Cómo se puede poner fin a las disputas que dividen a la sociedad? ¿Es posible formar lazos de unión a pesar de las diferencias?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim


grietaEs muy duro ver gente enfrentada. Parejas ofendidas, amigos separados, familiares distanciados.

Es cierto que no hay dos personas iguales. Cada ser humano tiene su carácter, sus valores y sus ideas; al poner los mismos en contraposición con los aspectos del semejante surgen similitudes y diferencias. Y son estas últimas las que, en muchas ocasiones, dan lugar a la disidencia. Pero esta disidencia, contrario a lo que se piensa, es puramente positiva, permite el crecimiento y el progreso, pero con la condición sine qua non del respeto y dialogo.

Cada persona tiene su propia visión de los acontecimientos e ideas que circulan por el mundo. Cada una tiene dicha imagen formada y arraigada en lo profundo de su intelecto. Comunicándose con otros, estamos transmitiendo y, a su vez, recibiendo, la visión de los demás.

Tomemos una analogía del dibujo técnico. Al representar un objeto en el papel, uno puede dibujar cada uno de los lados del mismo (“vistas”) o hacerlo en apariencia tridimensional (“perspectiva”). Desde las “vistas” no se puede conocer la dimensión que falta del objeto; en cambio, desde la perspectiva, se puede tener una noción mucho mayor de como es el objeto. Los datos que aporta cada uno de los lados, logramos construir una imagen “más real” del elemento. Solo la combinación de las vistas nos permite lograr la perspectiva.

Dibujo técnico: vistas y perspectiva
Dibujo técnico: vistas y perspectiva

 

Fanatismo vs racionalismo

Fanatismo es tener una idea “propia” y cerrar el ingreso al cerebro de nuevas ideas. Muchos son los motivos que llevan a una persona a fanatizarse pero no es el tema de esta nota.

Una persona fanática no tiene la capacidad de escuchar. Lo que él piensa (y como él actúa) es correcto y todo lo demás está mal.

Otra característica que va en desmedro del fanatismo es que la visión “propia” se idealiza. Esto significa que todo lo asociado a la misma es perfecto y todo lo opuesto está mal.

En cambio, quien se encuentra abierto al dialogo, logra comunicarse, vincularse y ampliar sus horizontes ideológicos (sin tener que cambiar necesariamente de opinión). Esto, como ya dijimos, logra enriquecerlo.

Imaginemos aplicar el fanatismo a una corriente política: todo lo que “mi” partido político hace es justo, inmaculado y correcto. Hay que defenderlo “a toda costa”. Cada ley que el partido propone debe aprobarse sin objeciones.

Por el contrario, todo lo que surja de la “oposición” es injusto, viciado e incorrecto. Hay que atacarlo “a toda costa”. Cada ley debe rechazarse sin objeciones.

Logramos asi un “sí” automático en la bancada parlamentaria “propia” y un no automático en la “rival”. Perdimos entonces la capacidad de oír, de evaluar, de pensar.

Debemos buscar el bien común. Oponerse a alguien o algo, irracionalmente, es como hacer un agujero el piso de mi camarote porque no me agrada el capitán. A la hora de compartir un espacio, debemos procurar el bien común.

Todo esto es consecuencia del detrimento del raciocinio generada por el fanatismo.

 

Del flechazo al amor

El enamorarse es una de las emociones más fuertes con la que debe lidiar el ser humano. Cuando se activa, nubla casi por completo el resto de las capacidades intelectuales. De ahí parte la expresión de que “el amor es ciego”, el sentimiento nubla la razón. En este aspecto, actúa igual que el fanatismo.

“Mi novio/a es perfecto/a!”, dice quien se encuentra en este estado. La realidad nos muestra que la persona es imperfecta por definición; todos lo somos. Estamos compuestos de cualidades positivas y negativas.

El superar este éxtasis inicial da pie al surgimiento del verdadero amor y sienta las bases para una relación fuerte y duradera. Pero, ¿cómo se logra?enamoramiento

Lograr conciencia de los aspectos negativos pero mantener el foco en la parte positiva. “Mi pareja tiene aspectos buenos y malos y yo me enfoco en los positivos”.

Así se logra la madurez de la pareja, recuperar el sentido crítico y usarlo en favor de ambos. Quienes lo logran, construyen una relación que, no sólo se encuentra  unida por el sentimiento, sino que, además, se suma la razón.

 

Manejando el foco

Cuentan en un alejado pueblito, vivía Marcos, el diariero (vendedor de diarios). Fue diariero del pueblo durante 60 años y continuaba con empeño su trabajo. Un día, luego de su octogésimo cumpleaños, se levantó como de costumbre antes que cante el gallo y se puso a acomodar los diarios recién llegados a su puesto de venta. Ante la oscuridad y calma del final de la noche, se puso a reflexionar.

“Dios, ya tengo 80 años y, a pesar de eso, ¡tengo que levantarme todos los días a la madrugada! ¡Mis piernas ya no son lo que eran y debo recorrer todo el pueblo entregando los periódicos! ¡Los 4 hijos que me diste ya están casados e hicieron sus vidas en los pueblos vecinos, ninguno se quedó acá para ayudarme!”

Siguió con sus lamentos hasta que comenzó a salpicar el periódico más cercano con sus lágrimas. Luego de la larga jornada de trabajo, volvió a su casa y le contó a Berta, su sabia esposa, todas sus quejas. La esposa le dijo que la realidad es la que es pero que es él quién maneja el foco.

A la madrugada siguiente, Marcos se levantó renovado y comenzó su rutina con otra actitud. La oscuridad y calma otra vez lo pusieron reflexivo y volvió a hablarle a Dios:

“Dios, ya tengo 80 años y, a pesar de eso, ¡puedo levantarme todos los días a la madrugada como cuando era joven! ¡Mis piernas ya no son lo que eran y aun asi, recorro con presteza todo el pueblo entregando los periódicos! ¡Me diste 4 hijos y tube el mérito de poder casarlos a todos y verlos realizados cada uno en su sitio, que alegría que ninguno se quedó soltero en casa!”

El doctor en psiquiatría Viktor Frankl, luego de sobrevivir los horrores de los campos de concentración y exterminio Nazis, escribió: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino” (“El hombre en busca de sentido”).

En última instancia, somos nosotros los que manejamos el foco de nuestra vida.

 

Ejercicio práctico

Como ya dijimos, todo tiene pros y contras y somos nosotros quienes decidimos con qué parte de la persona nos conectaremos, nos enfocaremos.

Un ejercicio muy positivo ante una persona o elemento que vemos de manera negativa, es hacer una breve lista con 5 aspectos positivos (también es válido a la inversa).

Siempre los hay, si no podemos verlos es a causa de nuestro fanatismo. Hacer la lista nos permitirá vencer a nuestros limitantes y construir mejor nuestra visión de la realidad y de dicha persona.

 

Conclusión

Terminar con las riñas y los prejuicios depende de nuestra actitud hacia los demás. Debemos deshacernos del fanatismo y aprender a escuchar atentamente, conocer la visión del otro. No siempre tenemos que tener razón.

No debemos “atacar” las ideas, la mismas se deben analizar y dialogar. Mucho menos aún, atacar personas.

Tenemos la capacidad de manejar el foco, mejorar nuestras relaciones y superarnos como seres humanos.

Como dice el Talmud: “Ama la paz y persiguela” (Hilel, Pirkei Abot 1:12).

De nosotros depende.

La dinámica de la Halajá (Ley Judía)

La dinámica de la Halajá (Ley Judía)

Si tenemos que definir Judaísmo, la mejor opción es una forma de vida. Como tal, el mismo tiene una filosofía de pensamiento (ashkafá) y un conjunto de normas de conducta (halajá). Ambas establecidas por la Torá.

El pueblo judío recibió la Torá en el Monte Sinai en el año 2448 del calendario judío (al escribir esta nota nos encontramos en el año 5776). La Torá contiene una sabiduría infinita que está distribuida en dos secciones: la escrita (que podemos leer en el Sefer Torá – los cinco libros de Moisés) y la oral (que hoy encontramos compilada en el Talmud y todos los libros posteriores).

En la Torá encontramos la legislación sobre miles de casos pero todos son ejemplos aparentemente antiguos (de la época en que se redactó la misma); toros que cornean, velas de aceite, viajes en barco y similares. El avance de la civilización provocó que en la actualidad existan miles de casos que Moshé (el primer rabino de la historia, quien recibió la Torá de parte de Dios), no podía ni remotamente llegar a imaginar.

Algunos ejemplos: ¿Quién es la madre legal de un hijo nacido por alquiler de vientre? ¿Se puede usar el teléfono en shabat? ¿Cuándo empiezan las fiestas estando en el espacio exterior? ¿Se llama escribir a la acción de apretar las teclas de un teclado? ¿Quién tiene la culpa en un accidente automovilístico?

¿Cómo es entonces que un código de leyes de más de 3000 años de antigüedad puede regir la vida actual de sus practicantes? 

La respuesta radica en entender el objetivo del estudio de la Torá y el Talmud. Los casos que lo componen no son más que ejemplos. Lo esencial son las reglas que envuelven cada caso. El objetivo es lograr la abstracción del caso y entender las reglas con lujo de detalle y clara definición. Una vez logrado esto, dichas reglas se pueden aplicar a cualquier caso actual y llegar a un dictamen ‘halájico‘ acertado (o sea: fiel a la filosofía y ley del judaísmo).

Una persona versada en la ley judía y con la aprobación necesaria, se convierte en ‘posek’ (legislador). Dicho cargo lo autoriza a legislar. El posek debe sumergirse en los nuevos casos en profundidad: analizar el funcionamiento de cada elemento, los resultados técnicos, la información médica disponible y todo lo que sea necesario. Con la información recopilada y las reglas y filosofía de la Torá estudiadas e incorporadas a su ser, llega al veredicto esperado. Es así como cada generación cuenta con sus poskim (legisladores) que le aportan dinamismo a la Torá y nos permiten saber el veredicto judaico sobre los casos actuales.

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

La clave del éxito en el juicio Divino: venciendo la inercia

¿Sabemos cómo pedir en el juicio Divino? ¿Existe algún consejo que nos ayude a salir airosos?

Para la elevación del alma de la niña Miriam Naomi bat Rut Ester ZI”A

Fernando trabaja duro 10 horas al día para poder cubrir los gastos de la familia y ahorrar dinero todos los meses. Mes a mes, deposita sus nuevos ahorros en una cuenta bancaria destinada exclusivamente a dicho dinero. Llegó al último Rosh Hashaná con 30.000 dólares en la cuenta y, como es un hombre de fe, dedicó sus rezos a agradecerle a Dios por haber llegado a esa cifra y pedirle que el nuevo año le traiga abundancia para poder duplicar la misma.
balanzaJulieta y Raul tienen dos hijos sanos, hermosos e inteligentes. Estan muy felices y agradecidos a Dios por ellos. Hace poco decidieron agrandar la familia y dedicaron sus rezos de Rosh Hashaná a pedirle a Dios que los ayude a tener un tercer hijo; sano, hermoso e inteligente como sus hermanitos.

Edgardo gozó siempre de buena salud, se alimenta bien y hace deporte regularmente. Hace poco, en un control de rutina, le encontraron un bulto en la piel y le dieron fecha para realizar los exámenes pertinentes después de las fiestas. Como es de suponer, sus rezos de Rosh Hashaná los focalizó en pedir que no sea nada grave.

El período que comienza en Rosh Hashaná y finaliza en Hoshaná Rabá es el tiempo de juicio Celestial. Dios juzga a cada una de las criaturas y designa lo que le ocurrirá a cada una de ellas en el año que comienza. Todas las áreas de la vida son alcanzadas por el veredicto divino: nacimientos, casamientos, fallecimientos, sustento, salud, sorpresas, desgracias, progresos y retrocesos físicos y espirituales. Entonces, ¿son correctas las ‘estrategias’ de rezo de nuestros amigos antes mencionados?

El mundo que nos rodea funciona de manera precisa. La observación del mismo llevó a los científicos de todos los tiempo a enunciar leyes que regulan dicho comportamiento. Una de las más famosas es la primera Ley de Newton conocida como la Ley de la Inercia. Dicha ley enuncia que todo objeto al que no se le aplican fuerzas externas, mantendrá su estado de movimiento actual (si se encuentra detenido, seguirá detenido; si se encuentra en movimiento, continuará dicho desplazamiento en la misma dirección y a la misma velocidad).

Al estar rodeados de esta Ley y ser válida en todos los ejemplos prácticos de movimiento que conocemos, solemos aplicarla también (muchas veces subconscientemente) a distintos aspectos de nuestra vida y caer en severos errores. Ejemplifiquemos: tomemos un vaso descartable transparente, volquemos agua en su interior, marquemos en nivel del agua y dejemoslo arriba de la mesa. Si la Ley de la Inercia fuera válida en este contexto y nadie toca el vaso, el nivel de agua debería mantenerse. Pero no es así. La Ley no se aplica y el nivel desciende.

Nuestros amigos, arriba mencionados, cometieron el mismo error que en el caso del vaso. Aplicaron la Ley de la Inercia a sus vidas sin considerar punto de quiebre que marca el Juicio Divino. Ellos pensaron que lo que tienen ‘les pertenece’ y piden a Dios que les de lo que les falta. No es así. Nada nos pertenece. Ni el dinero, ni las propiedades, ni los hijos, ni la salud, ni la vida misma.

Previo al juicio, Dios pone en cero todos nuestros recursos, entramos al juzgado espiritual sin nada propio. Dios evalúa minuciosamente nuestro accionar pasado y nuestros planes a futuro y, en base a estos, decreta cómo será el nuevo año; que recursos de los que teníamos nos entregará nuevamente y cuáles retendrá, Jas veShalom; así también, que recursos nuevos nos asignará.

Este principio lo vemos en el Talmud (Brajot 58:): “Dijo Rabí Ioshúa ben Leví quien ve a su compañero luego de 30 días dice ‘Baruj Shejeianu veKiimany veIguianu lazman haze‘ (Bendito quien nos dio vida y nos sostuvo y nos hizo llegar a este momento). Si no lo vio por 12 meses, dice: ‘Baruj mejaie hametim‘ (Bendito quién resucita a los difuntos).” ¿Cuál es la relación entre los 12 meses y la resurrección?

La respuesta la encontramos en el comentario de Rab Shmuel Eidels, el Meharsha: en el trascurso de 12 meses, la persona pasó por el juicio de Rosh Hashaná e Iom Kipur donde estuvo en riesgo la vida. Por eso, al volver a verlo luego de este período, bendecimos a Dios que optó por volver a darle vida (al igual que hará en un futuro con los fallecidos).

Cuantas fortunas se perdieron, cuantos hombres sanos enfermaron, cuantas personas partieron; absolutamente todo es decretado en estos días. Entramos al juicio sin nada y dependemos de la misericordia Divina para salir airosos.

Quiera Hashem que seamos inscriptos en libro de la vida para un año dulce como la miel.

Gmar jativa tova!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

Shabuot – Un regalo muy especial

¿Qué tiene de especial el día de shabuot? ¿Cómo nos debemos prepararnos para recibir la Torá? ¿Es posible que la Torá sea perjudicial?

En honor al día de shabuot, Rabi Iosef mandó preparar un novillo especial. Cuando le preguntaron el motivo de semejante manjar, él explicó: “si no fuera como consecuencia de este día especial en el que recibimos la Torá, ¿saben cuántos Iosef hay en el mercado?” (Pesajim 68:). Existen muchos Iosef en el mundo y cada uno se dedica a su profesión. Gracias al estudio de la Tora, Rabi Iosef logró desarrollarse como persona y se convirtió en un gran y ejemplar sabio (Rashi). Si no fuera por ella sería una persona simple, sin tanto conocimiento y sabiduría.

En shabuot recibimos el regalo más grande que jamás ha sido dado, la Torá. Ella es el portal al crecimiento humano y a la sabiduría. Honrar la fiesta de shabuot es una de las maneras de brindarle el aprecio que se merece.

Pero junto con el beneficio del regalo, llegó la responsabilidad: estudiar TORAestá herramienta maravillosa que es la Torá y cumplir lo que ahí se encomienda. Pero como toda herramienta, requiere una dedicación y un uso correcto. En caso contrario puede incluso llegar a ser contraproducente.

“Viajaron desde Refidim (…) y acamparon frente al Monte (Sinaí)” (Shemot 19:2). El Or HaJaim explica que para recibir la Torá el primer requisito es alejarnos de la debilidad (rifión) y de la vagancia y fortalecer y animar nuestro estudio.

¿Es acaso el estudio un músculo que se puede ejercitar? ¿Como se puede hacer para fortalecerlo? ¿Es posible estudiar Torá de mala manera?

“Oigan! porque palabras de príncipe (excelsas) hablaré” (Mishlé 8:6). Pregunta el Talmud: ¿por qué fueron comparadas las palabras de Torá con un príncipe? Responde Raba: porque así como el príncipe tiene la autoridad y el poder para matar o dar vida, así ocurre con la Torá. Si es estudiada correctamente da vida pero si es estudiada incorrectamente provoca la muerte (Shabat 88:). Rashi explica que estudiar correctamente significa: dedicarse con toda energía y ocuparse en descubrir lo que oculta en ella.

La dedicación parcial a la Torá es perjudicial. Pero ¿que sería una dedicación parcial? No está refiriéndose a un nivel cuantitativo, ya que el tiempo fijo que la persona designa para estudiar, depende de las posibilidades de cada uno. La explicación correcta es en base a la calidad. Es el tiempo que uno dispone para estudiar, cuánto de sí involucra la persona. La Torá requiere atención y esfuerzo, que toda nuestra capacidad este puesta en ella.
El tiempo de estudio, además de ser inamovible, debe estar libre de distracciones: llamadas, mensajes, interrupciones, desvíos de tema; todo debe ser evitado.
Tampoco conformarse con una comprensión superficial. Debemos lograr ideas nítidas y permanentes. Repasar y repasar, hasta llegar a esa clarificación y fijación en nuestro intelecto.

Entendido esto podemos descubrir una nueva explicación en las palabras de Rabí Iosef que citamos al principio.
Cuando dijo “cuántos Iosef hay en el mercado?” Se refirió a sí mismo y no a otras personas. Uno distribuye su energía en los proyectos que tiene y no suele dedicarse a ninguno de ellos al 100%. Para el caso, Rabi Iosef estaba feliz de haber dedicado al estudio la totalidad de su ser.

Dios nos dio el regalo. Debemos actuar en consecuencia.

Jag sameaj!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

El cigarrillo y el judaísmo

¿Qué opina el judaísmo sobre el cigarrillo? ¿Acaso la Torá, de más de 3000 años, tiene un posición tomada respecto al tabaco? ¿Existe alguna contradicción entre practicar el judaísmo y fumar? ¿Hay dictámenes legales al respecto?

Para una mejor comprensión, les recomiendo leer previamente: La dinámica de la Halajá (Ley judía)

El cigarrillo y la civilización

El tabaco es oriundo del continente americano. Fue descubierto por los habitantes nativos y copiado por los colonos españoles, quienes lo llevaron al continente europeo en el siglo XVI. A finales de dicho siglo comenzó el escepticismo en la comunidad médica que declaró “considerar esa costumbre tan repugnante como dañina para la salud y para el cerebro, peligrosa para los pulmones”.

Alrededor del año 1825, comenzó la producción manufacturada del cigarrillos y el auge de su consumo. Esta expansión fue acompañada del apoyo de los médicos de la época que declararon al cigarrillo como positivo para la salud, alegando varias virtudes, entre ellas beneficioso para: problemas de piel, enfermedades gastrointestinales y enfermedades respiratorias. Todo esto sin ninguna evidencia científica.

Luego las guerras aceleraron su expansión hasta llegar a la cima a finales del siglo XX. En paralelo, se fueron descubriendo y comprobando los efectos nocivos para la salud que se sospecharon en un principio.

Las evidencias se hicieron innegables. Al punto que, a finales del siglo XX, la Organización Mundial para la Salud (OMS), calificó al tabaquismo (la adicción al tabaco) como epidemia. Los datos reflejan la gravedad de la situacion:

  • El tabaco mata a casi 6.000.000 de personas por año (unas 16.500 por día) – OMS
  • Un 10% de los muertos por tabaco son consumidores pasivos (hijos de padres fumadores, compañeros de clase y demás personas expuestas al humo del cigarrillo) – OMS
  • En 5 años el tabaco causará más muertes que: el sida, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes de vehículos, el suicidio y el homicidio, combinados
  • El 90% de los cánceres de pulmón están provocados por el tabaco.
  • El tabaco provoca la aparición de enfermedades graves (cáncer, colesterol, problemas cardiovasculares, adicción, bronquitis, diabetes, ceguera, aborto y más)
  • Está comprobado que los efectos perjudiciales para la salud comienzan incluso fumando sólo un cigarrillo por día (estudio de Kjell Bjartveit y Tverdal para el Servicio Nacional de Salud de Noruega, “Health consequences of smoking 1-4 cigarettes per day”. Tobacco Control 2005;14:315-320)
  • Se estima que cada cigarrillo acorta 11 minutos la vida del fumador (Ministerio de Sanidad Español)

Es por eso que la OMS y cientos de países ya están implementando distintas políticas para frenar o, al menos, reducir dicha epidemia y su impacto sobre la sociedad.

La Torá y la salud

Existe una mitzvá de la Torá de cuidar la salud que se aprende del versículo: “Y cuiden muy bien sus almas” (Vaetjanan 4:15). Rambam (Maimónides  – Hiljot Deot 4:1) dice: “Tener un cuerpo sano e integro es parte del camino Divino, por lo tanto, la persona debe alejarse de todo lo que deteriora su salud”.

Así está establecido en el Shulján Aruj (Joshen Mishpat Cap. 427 basado en Mishné Torá, Leyes sobre asesinato y cuidado del cuerpo – Cap. 11): “Muchas cosas prohibieron nuestros sabios por se perjudiciales para la salud y quien las transgrede diciendo que no desea cuidarse debe ser forzado a abstenerse de dicha conducta”.

El veredicto halájico

Como explicamos, los dictámenes halájicos se basan en la ciencia del momento. Si la ciencia se encuentra errada, puede llevar a un “error por arrastre” a los legisladores judíos (que se enmendará con el avance científico). Es así como encontramos que Rab Iakov Iehushua Folk en el año 1750, se pronunció a favor del cigarrillo (al igual que otros poskim -legisladores- de la época); haciendo hincapié en sus virtudes para la salud (Pnei Iehoshua Shabat 39:, Korban Netanel Beitza Cap. 2 22:10).

A medida que la ciencia fue probando los perjuicios causados por el tabaco, también fue cambiando el enfoque de los legisladores.

A principios del siglo XX ya los médicos advertían que fumar es perjudicial para la salud en personas débiles o enfermas. Es así como nos encontramos con la opinión de la autoridad más grande de su generación: Rab Israel Meir Kagan, el Jafetz Jaim: “quien es dañado por el cigarrillo y continúa fumando tendrá que rendir cuentas en el Cielo” (Likutei Amarim 13).

Unos 50 años más tarde, ya se suponía que el cigarrillo era perjudicial para todas las personas y es ahí que nos topamos con la opinión de Rab Moshe Fainshtein (Ioré Dea 2, 49): “cómo no esta comprobado que es perjudicial pero es probable que sea, es recomendable no fumar (aún que no está prohibido hacerlo)”. En cambio, sobre drogas cuyo daño sobre la salud ya estaba comprobado, escribe Rab Moshe: “Es obvio que está prohibido por varios incisos de la Torá: (…) provocarse una adicción (que es más grave aún que la adicción del “hijo rebelde” cuyo problema era con la comida y la bebida), falta en la honra a los padres, falta en el precepto de “Ser consagrados” (Ramban). En conclusión, es de las violaciones más graves que se pueden transgredir y se deben hacer todos los esfuerzos posibles para erradicar estas costumbres del pueblo de Israel” (Igrot Moshe Iore Dea 3 35). Casi no quedan dudas que está sería la respuesta de Rab Moshe Faishtein al cigarrillo con las evidencias que contamos al día de hoy.

Pero no hace falta especular. En el año 1982, el Dr Eli Schussheim (hijo de sobrevivientes del Holocausto, doctor en medicina graduado en 1963 en UBA, radicado en Israel desde 1964, cirujano especialista, director de la organización Efrat), le presentó los estudios actuales sobre las consecuencias del cigarrillo a Rab Eliezer Waldenberg (de los principales legisladores del final del siglo XX, Juez del Tribunal Rabínico Supremo de Israel y Rabino del Hospital Shaarei Tzedek de Ierushalaim). Su extensa respuesta figura en su gran compendio de responsa halájica llamado Tzit Eliezer (15:39), pero en resumen: está terminantemente prohibido fumar y es muy probable que la prohibición sea de la Torá (y no rabínica). Quien esta cercano a un fumador tiene el deber de reprocharlo por el daño que esta causando a salud propia y a la salud de los que lo rodean.

Existen además decenas de pronunciaciones en contra del cigarrillo de diversos legisladores. Rab Aron Kotler, Rab Ben Tzion Aba Shaul (Jojma uMusar hoja 266), Rab Ovadia Yosef (Yejavé Daat 5 Pag. 181, Nota al pie y Halijot Olam 1 Vaikra 4), Rab Shmuel Wozner (Shevet HaLevy 10:295), Rab Yosef Shalom Elioshiv (Kobetz mebakshei Tora Jeshban 5759 hoja 174), Rab Pinjas Shainberg y más. Cada quien puede ahondar en el tema a gusto.

Conclusión

Hemos comprobado que fumar contradice las normas del judaísmo. Quien desea practicar la forma de vida judía, debe evitar el cigarrillo. Lamentablemente, muchos aún fuman porque ignoran este inciso legal. Otros han caído hace tiempo presas del vicio y aún no encuentran las fuerzas necesarias para salir de él.

Debemos aportar nuestro grano de arena en la lucha contra el tabaquismo. Cada uno desde su lugar: dejando de fumar, concientizando a quienes ya fuman, asistiendo a quien está preso de la adicción para conseguir ayuda y previniendo que más gente caiga en esta adicción.

Quiera Hashem que pronto se erradique esta epidemia de la faz de la Tierra.

Epílogo

Escuchado de una persona observante del judaísmo en el barrio de Ramat Shlomo de Ierushalaim.
Haciendo dedo en Israel subí a un auto donde escuché el siguiente fragmento de la conversación entre el chófer y su acompañante:
“Hace un par de años, en vísperas de pesaj, le pregunté a mi hijo que quería de regalo para el afikomán (el trozo de matzá que los niños acostumbran a buscar). Mi hijo, de siete años en ese momento, me respondió: ‘papi, quiero que dejes de fumar’. Le dije: ‘No, en serio te digo, quizás una bicicleta u otro juego que te guste’. Me respondió con toda sinceridad: ‘En serio, papi, quiero que dejes de fumar’. Como vi que le importaba tanto, me comprometí con él a no fumar durante la semana de pesaj.
Al final de la fiesta, se me acercó y me dijo: ‘Está por terminar pesaj y vos volverás a fumar, ¿no?. ¿Quiere decir que el fumar es para vos un ietzer hará (tendencia mala) tan fuerte que sólo podes abstenerte por una semana?’. Me dejó pasmado. Uno trata de inculcar en los niños la filosofía y forma de vida judía, enseñarles que estamos en este mundo para superar el egoísmo y las tendencias negativas, trabajar sobre nosotros y ser cada vez mejores. Contrario a eso, con mi actitud le estoy enseñando a mi hijo que la mala inclinación sólo puede ser superada por un breve período de tiempo.
Fue así que me comprometí con él a no tocar ni un solo cigarrillo hasta el pesaj siguiente.
Cumplí con mi compromiso y, ya cerca del siguiente pesaj, mi hijo volvió sobre el tema: ‘pa, está por llegar pesaj, llega el fin de tu compromiso. ¿Eso quiere decir que el ietzer hará es tan fuerte y persistente que sin importar cuánto uno se esfuerce, a la larga siempre termina fracasando?’.
En ese momento tomé conciencia de lo contradictorio de mi accionar con la forma de vida y la educación judía que elegí para mi y mi familia. Y dejé el cigarrillo.
Ya pasaron 2 años y, ¿sabes que? Me siento mucho mejor, me canso menos, me di cuenta que la gente se alejaba de mi por el desgradable aroma que tenía y, como si fuera poco, tengo una cuenta de banco con 40.000 shekel (10.000 dólares) que ahorré por dejar de gastar en cigarrillos!”

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

 

Uno de los anuncios de ‘Truth’ la campaña anti tabaco más efectiva de la historia

Éxodo: De la pantalla grande a la mesa del comedor – Seder didáctico

¿Como lograr que el seder de pesaj haga efecto en nosotros y nuestros hijos? Para pesaj nos preparamos como nunca: limpieza, ropa, utensilios, comida, dónde y con quién compartir la comidas pero, ¿qué pasa con lo más importante? ¿tomamos en cuenta la parte educativa?

Cuando una persona va al cine, sale lleno de sensaciones. Por dos horas se abandona el mundo real para sumergirse en el relato del director. Se siente lo que él estableció, se piensa lo que él quiere que pensemos y hasta se tararean las melodías que él eligió para su obra. Y, en ocasiones, este efecto se propaga en el tiempo. [Quizás sea esta un de las razones del éxito del séptimo arte, un escape para evitar encontrarse con uno mismo.]
Quién vio la superproducción de Hollywood sobre la salida de Egipto, prácticamente se sintió esclavizado, sintió las plagas, vivenció la liberación e incluso cruzó el mar Rojo (y todo sentado en una cómoda butaca!).
¿Qué pasa, en cambio, al terminar el seder de pesaj? ¿Qué sensaciones nos acompañan? Aún más importante ¿qué se llevan nuestros hijos?
La experiencia debe ser ampliamente más significativa que una película. El seder de pesaj contiene la esencia misma de la educación judía y no puede pasar desapercibido.

“Y le contarás a tu hijo en ese día [de la fiesta de pesaj] diciendo, es por esto [las mitzvot de la fiesta] que hizo Dios por mí cuando salí de Egipto” ( 13:8). De este versículo se infieren muchas enseñanzas. Analizaremos dos de ellas para llegar preparados a la mesa del seder.

Una de ellas, es la mitzvá de relatar el éxodo de Egipto en la noche del seder y que todo que el aumenta en el relato es alabado (Hagadá de Pesaj; Mishné Torá, Halajot Jametz UMatzá, Capítulo 7 y 8).

En el versículo citado, hay una aparente contradicción. Por un lado sabemos que la Torá nos habla a nosotros; por otro lado: ¡ninguno de nosotros fue realmente esclavo en Egipto! De aquí se aprende que debemos sentir que nosotros mismos salimos a la libertad, en primera persona (Pesajim 10:5, Pirush haMishnaiot shel haRambam). ¿Cómo se logra esto? Empapándonos de conocimiento sobre la vida de nuestros antepasados cautivos. No alcanza con saber leer y traducir el texto de la hagadá, debemos dedicar suficiente tiempo en la víspera de pesaj al estudio de lo que ocurrió para poder interiorizarlo y luego transmitirlo.

Una vez adquirido el conocimiento, nos embarcamos en la tarea de transmitirlo. Tenemos que conocer bien al público para poder preparar algo a su medida. Los oyentes son muchos pero es aconsejable poner el foco en los niños presentes (“Le contarás a tu hijo“). Debemos programar (¡nada de improvisar!) el seder en función de ellos. No todos los niños son iguales, varían en edades, capacidades e intereses. Hay que decidir que se va a contar y qué no, no todo es explicable para cierta edad y hay temas que interesan más que otros. Hay que programar como se van a transmitir las cosas, material visual, muñecos, juegos. También debemos elegir las palabras correctas, no se requiere una presentación académica, se requiere que lo que contemos produzca un efecto en los oyentes.

Makot (plagas) interactivas, armadas por mi esposa, para el pesaj pasado.
Makot (plagas) interactivas, armadas por mi esposa, para el pesaj pasado.

Si le dedicamos a estos preparativos, el tiempo adecuado; nuestro seder va a ser mucho más efectivo y perdurable que cualquier otra cosa.

Pesaj kasher besameaj!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

Preguntas: El secreto para un correcto aprendizaje

 

Existe en el mundo de la Torá, una frase muy difundida que es: “Una buena pregunta, es la mitad de la respuesta”. ¿Cuál es el sentido de esta frase? ¿Existe entre la pregunta y la respuesta una relación mayor a la simple conexión que establecen en cualquier diálogo?

En esta frase radica uno de los principios básicos para la educación del ser humano y la incorporación de nuevos conceptos. Igual que en la construcción física es necesario cavar cimientos para luego, construir con estabilidad; el cerebro humano necesita poder asimilar la pregunta como propia para poder después, aprehender la respuesta. Una “buena pregunta”, una pregunta cuya inquietud pasa a ser ‘mi’ inquietud; lleva a anhelar mucho más el encontrar la respuesta. Permite disfrutarla en mucho mayor grado y que la misma perdure en el tiempo en nuestra memoria.

Es esta una de las ventajas del estudio de la forma en que lo plantea el Talmud. No sólo es cuestión de encontrar las respuestas sino de entender y asimilar en cada paso de la discusión las preguntas que van surgiendo.

Por el contrario, la falta en la aplicación de la idea en cuestión, conlleva a distintos problemas en el aprendizaje que podemos ver en la educación tradicional. En ésta última, el docente se convierte en un emisor de información y los alumnos, por la obligación de progresar en el sistema, deben pasivamente captar la mayor cantidad de la misma y recordarla (por lo menos hasta el examen). Reciben las respuestas a preguntas que nunca tuvieron y, por lo tanto, no suelen aprender los conceptos a largo plazo.

Con los conocimientos, al igual que con los placeres en general, el vacío previo, la falta, y el deseo, llevan a un mayor disfrute a la hora de conseguir la completitud buscada.

Existe la mitzvá (precepto) activa de narrar la salida de Egipto en la noche de Pesaj y este relato debe realizarse mediante la pregunta y respuesta. Los hijos preguntan, los padres responden. ¿Y si alguien no tiene hijos? La esposa pregunta, el marido responde. ¿Y si uno se encuentra solo? En ese caso, él mismo debe realizar las preguntas y luego contestarlas. Rav Jaim Shmulevich (Sijot Musar 5731 97) enseña en base a esto la importancia de las preguntas; son las preguntas la forma de despertarse y inquietarse. Ante un concepto (independientemente de la novedad que implica) el sistema de pregunta y respuesta permite incorporar la totalidad del mismo.

Hoy en día, lamentablemente, es mucha la gente que vive por inercia. No busca ser intelectualmente activo sino transigir con la realidad de la forma menos llamativa posible. No es esto lo que quiere Dios de nosotros. Nos dotó de inteligencia para que, en la medida de nuestras aptitudes, busquemos aumentar nuestro conocimiento y vivir acorde al mismo.

El judaísmo en sí es una forma de vida llena de sabiduría y respuestas a los distintos interrogantes que la vida plantea. Depende de nosotros dar el primer paso haciendo (y/o asimilando) las preguntas.

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

‘Prólogo del Traductor’ del libro ‘Preguntas’ que, B”H, será publicado pronto por BerimArts.