Cerrando la grieta — en busca de la paz

¿Cómo se puede poner fin a las disputas que dividen a la sociedad? ¿Es posible formar lazos de unión a pesar de las diferencias?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim


grietaEs muy duro ver gente enfrentada. Parejas ofendidas, amigos separados, familiares distanciados.

Es cierto que no hay dos personas iguales. Cada ser humano tiene su carácter, sus valores y sus ideas; al poner los mismos en contraposición con los aspectos del semejante surgen similitudes y diferencias. Y son estas últimas las que, en muchas ocasiones, dan lugar a la disidencia. Pero esta disidencia, contrario a lo que se piensa, es puramente positiva, permite el crecimiento y el progreso, pero con la condición sine qua non del respeto y dialogo.

Cada persona tiene su propia visión de los acontecimientos e ideas que circulan por el mundo. Cada una tiene dicha imagen formada y arraigada en lo profundo de su intelecto. Comunicándose con otros, estamos transmitiendo y, a su vez, recibiendo, la visión de los demás.

Tomemos una analogía del dibujo técnico. Al representar un objeto en el papel, uno puede dibujar cada uno de los lados del mismo (“vistas”) o hacerlo en apariencia tridimensional (“perspectiva”). Desde las “vistas” no se puede conocer la dimensión que falta del objeto; en cambio, desde la perspectiva, se puede tener una noción mucho mayor de como es el objeto. Los datos que aporta cada uno de los lados, logramos construir una imagen “más real” del elemento. Solo la combinación de las vistas nos permite lograr la perspectiva.

Dibujo técnico: vistas y perspectiva
Dibujo técnico: vistas y perspectiva

 

Fanatismo vs racionalismo

Fanatismo es tener una idea “propia” y cerrar el ingreso al cerebro de nuevas ideas. Muchos son los motivos que llevan a una persona a fanatizarse pero no es el tema de esta nota.

Una persona fanática no tiene la capacidad de escuchar. Lo que él piensa (y como él actúa) es correcto y todo lo demás está mal.

Otra característica que va en desmedro del fanatismo es que la visión “propia” se idealiza. Esto significa que todo lo asociado a la misma es perfecto y todo lo opuesto está mal.

En cambio, quien se encuentra abierto al dialogo, logra comunicarse, vincularse y ampliar sus horizontes ideológicos (sin tener que cambiar necesariamente de opinión). Esto, como ya dijimos, logra enriquecerlo.

Imaginemos aplicar el fanatismo a una corriente política: todo lo que “mi” partido político hace es justo, inmaculado y correcto. Hay que defenderlo “a toda costa”. Cada ley que el partido propone debe aprobarse sin objeciones.

Por el contrario, todo lo que surja de la “oposición” es injusto, viciado e incorrecto. Hay que atacarlo “a toda costa”. Cada ley debe rechazarse sin objeciones.

Logramos asi un “sí” automático en la bancada parlamentaria “propia” y un no automático en la “rival”. Perdimos entonces la capacidad de oír, de evaluar, de pensar.

Debemos buscar el bien común. Oponerse a alguien o algo, irracionalmente, es como hacer un agujero el piso de mi camarote porque no me agrada el capitán. A la hora de compartir un espacio, debemos procurar el bien común.

Todo esto es consecuencia del detrimento del raciocinio generada por el fanatismo.

 

Del flechazo al amor

El enamorarse es una de las emociones más fuertes con la que debe lidiar el ser humano. Cuando se activa, nubla casi por completo el resto de las capacidades intelectuales. De ahí parte la expresión de que “el amor es ciego”, el sentimiento nubla la razón. En este aspecto, actúa igual que el fanatismo.

“Mi novio/a es perfecto/a!”, dice quien se encuentra en este estado. La realidad nos muestra que la persona es imperfecta por definición; todos lo somos. Estamos compuestos de cualidades positivas y negativas.

El superar este éxtasis inicial da pie al surgimiento del verdadero amor y sienta las bases para una relación fuerte y duradera. Pero, ¿cómo se logra?enamoramiento

Lograr conciencia de los aspectos negativos pero mantener el foco en la parte positiva. “Mi pareja tiene aspectos buenos y malos y yo me enfoco en los positivos”.

Así se logra la madurez de la pareja, recuperar el sentido crítico y usarlo en favor de ambos. Quienes lo logran, construyen una relación que, no sólo se encuentra  unida por el sentimiento, sino que, además, se suma la razón.

 

Manejando el foco

Cuentan en un alejado pueblito, vivía Marcos, el diariero (vendedor de diarios). Fue diariero del pueblo durante 60 años y continuaba con empeño su trabajo. Un día, luego de su octogésimo cumpleaños, se levantó como de costumbre antes que cante el gallo y se puso a acomodar los diarios recién llegados a su puesto de venta. Ante la oscuridad y calma del final de la noche, se puso a reflexionar.

“Dios, ya tengo 80 años y, a pesar de eso, ¡tengo que levantarme todos los días a la madrugada! ¡Mis piernas ya no son lo que eran y debo recorrer todo el pueblo entregando los periódicos! ¡Los 4 hijos que me diste ya están casados e hicieron sus vidas en los pueblos vecinos, ninguno se quedó acá para ayudarme!”

Siguió con sus lamentos hasta que comenzó a salpicar el periódico más cercano con sus lágrimas. Luego de la larga jornada de trabajo, volvió a su casa y le contó a Berta, su sabia esposa, todas sus quejas. La esposa le dijo que la realidad es la que es pero que es él quién maneja el foco.

A la madrugada siguiente, Marcos se levantó renovado y comenzó su rutina con otra actitud. La oscuridad y calma otra vez lo pusieron reflexivo y volvió a hablarle a Dios:

“Dios, ya tengo 80 años y, a pesar de eso, ¡puedo levantarme todos los días a la madrugada como cuando era joven! ¡Mis piernas ya no son lo que eran y aun asi, recorro con presteza todo el pueblo entregando los periódicos! ¡Me diste 4 hijos y tube el mérito de poder casarlos a todos y verlos realizados cada uno en su sitio, que alegría que ninguno se quedó soltero en casa!”

El doctor en psiquiatría Viktor Frankl, luego de sobrevivir los horrores de los campos de concentración y exterminio Nazis, escribió: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino” (“El hombre en busca de sentido”).

En última instancia, somos nosotros los que manejamos el foco de nuestra vida.

 

Ejercicio práctico

Como ya dijimos, todo tiene pros y contras y somos nosotros quienes decidimos con qué parte de la persona nos conectaremos, nos enfocaremos.

Un ejercicio muy positivo ante una persona o elemento que vemos de manera negativa, es hacer una breve lista con 5 aspectos positivos (también es válido a la inversa).

Siempre los hay, si no podemos verlos es a causa de nuestro fanatismo. Hacer la lista nos permitirá vencer a nuestros limitantes y construir mejor nuestra visión de la realidad y de dicha persona.

 

Conclusión

Terminar con las riñas y los prejuicios depende de nuestra actitud hacia los demás. Debemos deshacernos del fanatismo y aprender a escuchar atentamente, conocer la visión del otro. No siempre tenemos que tener razón.

No debemos “atacar” las ideas, la mismas se deben analizar y dialogar. Mucho menos aún, atacar personas.

Tenemos la capacidad de manejar el foco, mejorar nuestras relaciones y superarnos como seres humanos.

Como dice el Talmud: “Ama la paz y persiguela” (Hilel, Pirkei Abot 1:12).

De nosotros depende.