La idea de los alimentos kosher o casher está hoy bastante difundida. Sin embargo, muchas personas desconocen que no solo la comida debe ser kosher: también los utensilios y recipientes utilizados en su preparación y consumo deben ser aptos según la halajá (ley judía). Conozcamos cómo.
por @JonathanBerim

La primera referencia explícita en la Torá sobre la kasherización de utensilios aparece en Torá, en la perashá de Parashat Matot. Allí se relata cómo el pueblo de Israel, tras la guerra y victoria contra Midián, tomó utensilios como parte del botín. Entonces surgió la pregunta: ¿pueden utilizarse esos elementos, antes usados para alimentos prohibidos -no kosher-, para comida kosher?
Es Eleazar, hijo de Aaron Hacohen, que en ese momento ya heredó de su padre el cargo de sumo sacerdote, quién indica las pautas que son la base de la kasherización de utensilios hasta el día de hoy: “Todo objeto que se usa en fuego lo pasarán por fuego y quedará puro, pero con agua de purificación habrá de ser purificado; pero todo lo que no se use en el fuego lo haréis pasar por el agua.” (Bamidbar 31:23).
Veamos como se traduce esto en la práctica.
Dos procesos distintos
Cuando hablamos de “preparar” un utensilio para uso kosher, en realidad estamos hablando de dos procesos diferentes, necesarios y complementarios:
- Limpieza profunda: extracción de los sabores prohibidos adheridos y absorbidos en el utensilio.
- Purificación – Tevilat Kelim: inmersión ritual de ciertos utensilios en una mikve.
1. La kasherización del utensilio
La halajá dictamina que en ciertas condiciones, los utensilios absorben parte del sabor de los alimentos con los entraron en contacto durante el uso. Por eso, antes de usar un utensilio no kosher, primero debe limpiarse completamente y luego eliminar el sabor absorbido.
1.1 Limpieza completa
El utensilio debe quedar totalmente limpio, tanto en su cara externa interna como en la externa. Deben retirarse:
- restos de comida,
- grasa,
- óxido,
- pegamentos y etiquetas (como ser el código de barras o la pegatina con el precio – sin son parte estética del elemento, no deben ser retiradas),
- suciedad acumulada.
Cualquier elemento adherido va a impedir una correcta kasherización.
1.2 La expulsión del sabor absorbido
El calor provoca que parte del sabor de los alimentos penetre en el material del recipiente al entrar en contacto. Incluso cuando no es visible, la halajá considera relevante y prohibitiva esa absorción.
También existen otras formas de provocar absorción del sabor, aun sin calor de por medio. Estas son:
- Alimentos líquidos dejados durante 24 horas o más dentro de un recipiente (kavush).
- Un cuchillo ejerciendo presión sobre un alimento “jarif”: muy picante, muy salado o muy ácido (ajo, cebolla, rábano, rábano picante, ají -chile-, limón, pescado muy salado, jengibre y sal).
Por eso un utensilio nuevo, no requiere el paso de kasherización (pasando directo a la purificación). Para los demás casos, rige la regla: “como absorbió, así expele” (“keboló, kaj poltó”). Por lo que el proceso de kasherización depende de la forma de uso del elemento: los que se usan con líquido (como ollas) se kasherizan por inmersión en agua hirviendo sobre el fuego (hagalá) y los que se usan en seco (como una parrilla), deben ser calentados al rojo vivo (libun).
Existen objetos que se usan de varias formas (como, por ejemplo, un cuchillo: que se usa para cortar en caliente, para cortar en frio y para untar en frio). La costumbre sefaradí (Shuljan Aruj) es aplicar el proceso de kasherización asociado a la mayoría del uso. Si mayormente se usa el cuchillo en frio, será suficiente con lavarlo, por más que haya ocasiones en que se usó en caliente o con “jarif”. En cambio, la costumbre ashkenazí es kasherizar en base al uso “más grave”, para al ejemplo, hay que sumergir el cuchillo en agua hirviendo ya que el uso en caliente es el más grave de su historial.
1.3 Cada material tiene reglas diferentes
No todos los materiales reaccionan igual. Existen materiales con un grado de porosidad tan alto que incluso sumergiéndolo en agua a la temperatura a la que absorbió, no logran expulsar todo lo que han absorbido. Los materiales que pueden kasherizarse mediante hagalá son:
- todo tipo de metal (oro, plata, cobre, hierro, estaño, plomo, aluminio, acero inoxidable y acero),
- piedra,
- hueso,
- madera y
- tela (con lavado con agua caliente es suficiente).
En contraste, hay materiales que son considerados demasiado absorbentes, por lo general, no pueden kasherizarse:
- porcelana,
- cerámica,
- arcilla/barro y
- cuero
Existe un tercer grupo que son los materiales sobre los cuales hay diferentes opiniones:
Vidrio: la ley para sefaradim (Shulján Aruj 451:26) es que se lo considera impenetrable por lo que alcanza con lavarlo bien. En cambio los ashkenazim (Rama Idem) sostienen que es similar a la arcilla por lo que no se lo puede kasherizar (muchos legisladores permiten kasherizarlo siempre y cuando no se trate de jametz para Pesaj).
Vidrio templado (Duralex), vidrio borosilicatado (Pyrex, Duran o Klimax): hay legisladores ashkenazim que sostienen que es más conflictivo que el vidrio común y no se lo puede kasherizarת tampoco para días del año (no Pesaj). En cambio, la mayoría de legisladores sostiene que su estado es más permisivo que el del vidrio común y se lo puede kasherizar con hagalá (Minjat Itzkak 1:86, Tzitz Eliezer 8:20 y 9:26, Iabia Omer 4 OJ 41 y IOD 5). Para sefaradím se pueden usar sin kasherizar, como con el vidrio.
Plástico, baquelita, silicona, goma y teflón: todos estos inventos relativamente recientes, son motivo de discusión entre las autoridades halajicas. La opinión más estricta los compara con la cerámica pero la opinión más aceptada, más que nada cuando no se trata de jametz y se usó con líquido, es que se pueden kasherizar con hagalá. En caso que se haya usado para cocinar en seco (como suele ocurrir con el teflón), se requiere libún y no se puede realizar ya que el material no soportaría.
Metal esmaltado: se permite kasherizarlo cómo con el metal normal para días del año (no Pesaj). Como existe una sospecha de que el esmalte incluya algún elemento que absorbe y no expele (como cerámica), se acostumbra a no kasherizar de jametz para su uso en Pesaj.
1.4 ¿Cómo se hace la hagalá?
Una vez limpio, se debe dejar el elemento sin usar por 24 horas (para los sabores absorbidos pierdan fuerza – noten taam lifgam). Luego sumergirlo en agua hirviendo similar al uso que se le dio: si fue sobre el fuego, el agua hirviendo desde estar sobre el fuego, si fue con agua hervida volcada, se le vierte agua hervida encima: cada caso según la forma en la que absorbió. El agua debe ser calentada por fuego o metal incandescente, no sirve calentarla con algún sistema solar o de microondas (salvo que la absorción haya sido por esos métodos).
El utensilio debe permanecer en el agua unos momentos para que tenga tiempo de expulsar todo lo absorbido. Los utensilios no deben estar en contacto entre si dentro del agua para permitir que el líquido llegue a todas partes.
Si son utensilios pequeños, como cubiertos, se puede sumergir a varios juntos (en una red, por ejemplo) pero se debe tomar la precaución de agitar la red cuando están sumergidos, para que el agua acceda a todos lados. Se debe evitar cargar mucho al contenedor, para que no terminen perdiendo movilidad.
Si sostiene los utensilios con otro elemento, como se una pinza, debe cambiar el lugar de agarre durante la imersión para que el agua llegue también al que era el punto de contacto. También se puede aflojar el agarre para permitir el paso del agua.
Si sumerge un objeto que no entra de una vez en el agua hirviendo, puede hacerlo por partes. Cada parte debe pasar por agua fria antes de sumergir el resto del objeto.
Si uno esta kasherizando la olla en sí, debe llenarla por completo con agua hasta su hervor, luego esperar unos instantes y, por ultimo, sumergir un hierro o piedra al rojo para que el agua hervida rebalse sobre los bordes de la olla sin perder temperatura.
Luego de retirar los elementos del agua hirviendo, debe pasarlos por agua fría para cerrar los poros y terminar con el proceso de limpieza.

1.5 ¿Cómo se hace el libún?
Debido a la regla de que la expulsión se hace de la forma en que fue la absorción, resulta que todo elemento usado al fuego en seco (como una parrilla, un brocheta o un tenedor parrillero), debe pasarse por el fuego directo para lograr la expulsión del sabor absorbido. A diferencia de la hagalá, el libún no requiere limpiar previamente el utensilio ni esperar 24 horas desde el último uso. Es una alternativa válida hacer libún de un utensilio que requiere hagalá pero es muy complicado de lavar o se lo requiere con urgencia. También es válido hacer libún a las partes complejas (por ejemplo las manijas de una olla) y luego hacer hagalá al resto del elemento.
La guemará (Avodá Zará 76a) requiere que el calor sea tan intenso que provoque que se desprenda la capa superficial del utensilio o que se desprendan chispas del mismo (Ierushalmi Avodá Zará). Los utensilios modernos no llegan a dicho estado ya que son más resistentes y de materiales mucho más templados, por lo que se adaptó la exigencia a que alcance el rojo vivo (es recomendable hacerlo como poco o nada de luz para notar más fácilmente cuando se llega dicho estadio). Son entre 350 y 450 grados Celsius,
El libún genera una discusión entre los principales comentaristas medievales (Rishonim) acerca de cómo elimina el sabor prohibido absorbido por el utensilio. Una opinión sostiene que el calor hace que el utensilio expulse lo absorbido, de manera similar a la hagalá, mientras que la otra entiende que el calor quema directamente lo absorbido dentro de las paredes del utensilio. Según esta última postura, es necesario alcanzar una temperatura muy elevada, incluso si el utensilio nunca fue utilizado a esa temperatura. No obstante, en situaciones de necesidad, algunos permiten apoyarse en la primera opinión y aplicar el principio de “tal como absorbió, así expulsa”, considerando suficiente calentar el utensilio hasta la máxima temperatura a la que fue utilizado durante su uso prohibido.
Al realizar el libún, debe calentarse todo el utensilio, incluso si el contacto con el alimento prohibido ocurrió solo en un sector. Esto se debe a que se considera que la absorción se propaga por todo el metal. Por ejemplo, si un tenedor se utilizó para dar vuelta carne no kosher sobre una parrilla, debe hacerse libún en toda su superficie. Es suficiente aplicar el calor por un solo lado —incluso el exterior—, ya que el calor se transmite a través de todo el elemento (“jam miktzató jam kuló”, “si una parte está caliente, todo el utensilio se considera caliente”).
1.6 El líbún y los materiales
No debe realizarse libún en utensilios que normalmente podrían dañarse con el calor intenso y sobre los cuales las personas suelen ser cuidadosas para evitar su deterioro. Entre ellos se encuentran los utensilios de: vidrio, silicona, teflón, madera y cerámica. Esta prohibición se mantiene incluso si, en un caso particular, el propietario no tiene inconveniente en que el utensilio se deteriore durante el proceso de kasherización.
1.7 El líbún kal (liviano)
Lo que explicamos hasta ahora se llama libún jamur (libún severo) pero existe una alternativa llamada libún kal (libún leve).
Los legisladores halájicos definieron el libún kal de dos maneras. El Shulján Aruj considera suficiente calentar el utensilio hasta un punto en el que el calor atraviese el metal y el lado opuesto alcance la temperatura de “yad soledet bo”, estimada aproximadamente entre 45 y 80 °C según las distintas opiniones. El Rama es más estricto y exige que el utensilio se caliente hasta el punto en que una paja o fibra (puede ser un papel tissue) colocada en el lado opuesto a la fuente de calor, se queme – unos 250. En la práctica, se recomienda procurar alcanzar este nivel más estricto.
El libún kal puede realizarse fácilmente en utensilios de cocina colocándolos vacíos sobre la hornalla de gas durante unos 15 minutos, o introduciéndolos en el horno durante aproximadamente media hora a la temperatura máxima.
El libún kal es suficiente en todos aquellos casos en los que el libún jamur no es un requisito esencial. Esto incluye los utensilios que, según la halajá, podrían kasherizarse mediante hagalá pero se prefiere utilizar calor seco; aquellos cuyo uso es mayoritariamente con líquidos y solo ocasionalmente en seco; los casos en los que la necesidad de libún surge por una duda halájica o como una medida de mayor rigor (jumrá); y los utensilios con grietas, remaches o zonas de difícil acceso donde la hagalá podría no ser completamente efectiva. Asimismo, en determinadas situaciones de absorción de alimentos permitidos (heteira bala), el libún kal también resulta suficiente (por ejemplo, un utensilio parve que absorbió carne y se lo quiere volver su estado neutro).
2.1 La purificación (Tevilat Kelim)
Una vez que el utensilio ha sido limpiado y, cuando corresponde, kasherizado, comienza la segunda etapa: la purificación espiritual. A diferencia de la kasherización, que elimina la absorción de sabores prohibidos, la tevilat kelim no modifica el estado físico del utensilio, sino que le otorga un nuevo estatus espiritual.
Nuestros Sabios enseñaron que todo utensilio de metal o vidrio adquirido a un no judío y destinado al contacto con alimentos debe sumergirse en una mikve apta antes de ser utilizado. La inmersión simboliza el paso a una nueva realidad: el utensilio deja de formar parte del ámbito profano para incorporarse al servicio de una vida regida por la santidad y las mitzvot.
La inmersión debe realizarse en una mikve de utensilios (tevilat kelim) o en una fuente natural de agua que cumpla con los requisitos halájicos (mar, río, manantial). Antes de sumergir el utensilio, es indispensable retirar cualquier elemento que impida el contacto directo del agua con toda su superficie, como etiquetas, pegamento, restos de suciedad u óxido. El utensilio debe introducirse completamente en el agua de una sola vez (se debe evitar agarrarlo con fuerza, lo que provoca que el agua no llegue en el punto de contacto).

Si corresponde recitar bendición —cuando se trata de utensilios que requieren tevilá con berajá—, se dice antes de la inmersión:
“Bendito eres Tú, Hashem, nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificaste con Tus preceptos y nos ordenaste la inmersión de los utensilios.”
(Baruj Atá Hashem, Elokeinu Mélej Haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al tevilat keli; si se sumergen varios utensilios, se concluye al tevilat kelim).
Es importante recordar que la tevilá no reemplaza la kasherización, ni la kasherización reemplaza la tevilá. Son dos procesos distintos y complementarios: la primera purifica espiritualmente el utensilio, mientras que la segunda lo habilita desde el punto de vista de la absorción de sabores.
Con la tevilá concluye el proceso de preparación del utensilio para el uso kosher. Un simple objeto cotidiano se transforma así en un instrumento destinado a servir una mesa judía, recordándonos que incluso las acciones más comunes pueden elevarse y convertirse en una expresión de santidad.
Que también nosotros sepamos transformar lo cotidiano en trascendente y vivir una vida de mayor pureza y cercanía a Hashem.


Claros conceptos
Deseo saber cómo kasherizar un Pyrex de Vidrio. Era de Carne y lo necesito dejar Parve.
¿Se usa el método de sumergirlo en agua por 3 días, cambiando el Agua cada 24 horas?
Espero me puedan guiar.
Mil Gracias, Saludos,
Myriam Klein
Espero una respuesta. Gracias
Para ashkenazim no tiene forma de ser kasherizado. Para sefaradim alcanza con lavarlo bien.