Pesaj: el problema de las jumrot -medidas severas- (y la solución)
Cocina forrada con aluminio por la festividad de pesaj - Unorthodox (Poco Ortodoxa) Netflix

Pesaj: el problema de las jumrot -medidas severas- (y la solución)

¿Qué dirían si les ofrecen dinero gratis? ¿Conocen a alguien que diga que no? Si vamos por buen camino, ¿es bueno poner el motor en piloto automático? ¿Son buenas las jumrot (medidas estrictas de comportamiento religioso)? ¿Cuál es la relación de las mismas con la festividad de pesaj?

por Jonathan Berim – Twitter: @JonathanBerim

Hace unos meses, la provincia de Corrientes en el norte de Argentina sufrió unos terribles incendios. Se quemaron más de 800.000 hectáreas y se estimaron los daños en más de 40.000 millones de pesos. Ante tal desgracia, un joven influencer llamado Santi Maratea comenzó a recaudar dinero y, con mucho éxito, juntó más de 150 millones de pesos.

En nuestra comunidad estamos acostumbrados a está clase de campañas de recaudación, siempre con fines solidarios. Es muy poco frecuente que las mismas tengan un tope. El proyecto estima lo que necesita recaudar, trata de llegar a dicha cifra y, en caso de alcanzar la misma, continúa recaudando en forma de “bonus”.

La cocina de la Casa Blanca preparada para pesaj

La primera campaña de este estilo la encontramos narrada en la Torá cuando por orden de Dios, el pueblo de Israel se embarca en la construcción del Mishkán (“Tabernáculo”) en el desierto. La respuesta fue de una generosidad total, todos querían colaborar y ser parte de está gran obra. Llegó al punto que le avisan a Moshé que ya hay materiales suficientes para la construcción y éste responde con una orden de efecto inmediato: “¡BASTA! ¡No traigan nada más!”. Todo lo contrario a las recaudación que antes mencionamos.

Ahora bien, ¿fue correcta la decisión de Moshé? ¿Qué problema habría si juntaba un poco más? ¿Y si se rompe algún elemento y hay que reponerlo? ¿Y el mantenimiento del lugar?

Existe en nosotros un “piloto automático espiritual“ que nos relaciona con Dios y el altruismo y se representa con la neshamá (alma). Esto nos convence que, en lo que respecta a espiritualidad, cuanto más mejor. Rav Wolve lo llama “frumkait”. 

Este piloto automático es instintivo y egoísta, por tanto, puede ser muy peligroso. Pero, como toda herramienta, también se la puede usar para bien y se convierte en un arma muy poderosa.

Para bajar espiritualmente (dejar de cumplir algún precepto) preguntamos a una autoridad competente pero para subir damos por sentado que es positivo. Si estamos en un lugar aislado, llamamos al rab para que nos permita comer pat palter (pan sin supervisión), lo mismo si tenemos que salir de viaje y queremos hacer shajarit antes del amanecer. 

Pero para subir, apretamos el acelerador sin miramientos. 

El Talmud (Tratado de Eruvin) dice que quién busca la opinión más flexible en todas las discusiones entre Bet Hilel y Bet Shamai, se lo denomina “malvado”, por otro lado, a aquel que intenta auto-exigirse siguiendo siempre la opinión más estricta, se lo llama “necio”. Una explicación de esto es que es muy factible que la severidad en cierta conducta, provoque ser permisivo en otra cosa.

El rabino y doctor Aharon Hersh Fried de Nueva York, comprobó luego de una serie de estudios de campo que al gastar “muchos cartuchos” en algo, automáticamente terminamos descuidando otras cosas.

En lo que a la halajá respecta (ley judía), tenemos tres terrenos: hacer de menos, hacer lo correcto y hacer de más. El primero y el último están prohibidos y el de medio es lo correcto pero tiene también todo un margen de acción. Por ejemplo: en pesaj tomamos 4 copas de vino. Quien toma 3 vasos o toma 5, está en falta. Quien toma cuatro hace lo correcto pero también tiene muchas posibilidades: que cada copa tenga la cantidad mínima necesaria de 86 cm cúbicos, 150 según el Jazón Ish o aún más; que sea se vino puro o jugo de uva. Todas son válidas pero está lo correcto y la jumrá, que es hacer, dentro de lo permitido, más de la cuenta. Para nuestro ejemplo sería usar copas de 200 cm3.

Pesaj es la celebración del amor de Dios a Israel y de Israel a Dios. Dios nos sacó de Egipto con milagros y maravillas y nosotros nos dejamos llevar hacia el desierto, a una tierra inhóspita (como cuenta el profeta Irmiahu en su primera profecía). De ahí que muchos llamen a pesaj, la “fiesta de las jumrot”: Dios hizo demás por nosotros, nosotros le retribuimos de la misma manera. Pero aún en está situación (más aún en otras) hace falta cuidar ciertos recaudos a la hora de “hacer de más”.

Reglas para las jumrot:

1- Decisión personal. En la Torá aparece la medida estricta de hacerse Nazir. Y el versículo dice que debe ser “nazir lehazir laHashem”, hacerlo en aras del Cielo. Rashi aclara que se debe apartar del vino “Leshem shamaim”, con altruismo. Hacerlo por una pura y personal decisión de apegarse a Dios. No por el “qué dirán”, ni por la moda.

2- Amor Al ser medidas que demuestran el amor propio, nunca deben ser impuestas sobre los demás. Es puramente autorreferencial. 

3- Justificado: en materia halájica es suficiente con llegar “aprobar” en todas las áreas. Hacer más de ello requiere un motivo. En el caso del nazir que mencionamos antes, dice el Talmud que: “Quien ve a la mujer sotá (de quien se sospechaba que cometió un acto inmoral) en su vergüenza, que se aparte del vino” (Sota 2a). 

4- Estudio: requiere un gran conocimiento de la ley para dilucidar lo que es correcto, lo que no lo es y cuales son las medidas severas y cuáles no. Quien no estudia, puede terminar confundiendo la ley con la medida severa, las costumbres y las prohibiciones. 

5- Asesoría: Nunca actuar en el mencionado “piloto automático” y una forma de hacerlo es buscando consejo de una autoridad capacitada en la materia y que lo conozca personalmente (para que pueda dictaminar con precisión). Especialmente es importante para que no termine siendo una jumrá en un aspecto que provoca que se aflojen otras cosas.

Veamos unos ejemplos donde la voluntad de hacer de más nos lleva a conclusiones erróneas. Rab Abraham Ades, rosh ieshivat Kol Iaakov, escribe en uno de sus libros que un judío preguntó al Admur de Pashversk si es cierta la segulá -receta- para shalom bait -armonía en el hogar- de doblar el talit al terminar shabat. “Tengo una más efectiva”, contestó el rebe, “doblar las mangas de la ropa -arremangarse- y lavar los platos”.

Una pareja quedó trabada en una discusión y buscó consejo de Rab Yaakov Kamenetsky. El debate era quién debía bajar la basura, ella pedía que lo hiciera él y él decía que no era acorde al honor de un estudioso de la Torá como era él. El rabino preguntó la dirección de la vivienda y se la dieron pensando que el honor de la Torá dependía del barrio en el que vivían. Para su sorpresa, el rabino los despidió sin un veredicto. Al día siguiente, a la hora de sacar la basura, golpean la puerta de la familia y que sorpresa se llevaron al ver que el mismísimo Rab Kamenetsky estaba ahí listo para bajar la basura y enseñarles con el ejemplo que no había nada malo en dicha acción.

Que Hashem nos dé la fuerza para servirlo: con honestidad, con humildad y con grandeza. ¡Pesaj kasher vesameaj!

Greeting card for Happy Passover with Seder plate and traditional food

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