La dinámica de la Halajá (Ley Judía)

La dinámica de la Halajá (Ley Judía)

Si tenemos que definir Judaísmo, la mejor opción es una forma de vida. Como tal, el mismo tiene una filosofía de pensamiento (ashkafá) y un conjunto de normas de conducta (halajá). Ambas establecidas por la Torá.

El pueblo judío recibió la Torá en el Monte Sinai en el año 2448 del calendario judío (al escribir esta nota nos encontramos en el año 5776). La Torá contiene una sabiduría infinita que está distribuida en dos secciones: la escrita (que podemos leer en el Sefer Torá – los cinco libros de Moisés) y la oral (que hoy encontramos compilada en el Talmud y todos los libros posteriores).

En la Torá encontramos la legislación sobre miles de casos pero todos son ejemplos aparentemente antiguos (de la época en que se redactó la misma); toros que cornean, velas de aceite, viajes en barco y similares. El avance de la civilización provocó que en la actualidad existan miles de casos que Moshé (el primer rabino de la historia, quien recibió la Torá de parte de Dios), no podía ni remotamente llegar a imaginar.

Algunos ejemplos: ¿Quién es la madre legal de un hijo nacido por alquiler de vientre? ¿Se puede usar el teléfono en shabat? ¿Cuándo empiezan las fiestas estando en el espacio exterior? ¿Se llama escribir a la acción de apretar las teclas de un teclado? ¿Quién tiene la culpa en un accidente automovilístico?

¿Cómo es entonces que un código de leyes de más de 3000 años de antigüedad puede regir la vida actual de sus practicantes? 

La respuesta radica en entender el objetivo del estudio de la Torá y el Talmud. Los casos que lo componen no son más que ejemplos. Lo esencial son las reglas que envuelven cada caso. El objetivo es lograr la abstracción del caso y entender las reglas con lujo de detalle y clara definición. Una vez logrado esto, dichas reglas se pueden aplicar a cualquier caso actual y llegar a un dictamen ‘halájico‘ acertado (o sea: fiel a la filosofía y ley del judaísmo).

Una persona versada en la ley judía y con la aprobación necesaria, se convierte en ‘posek’ (legislador). Dicho cargo lo autoriza a legislar. El posek debe sumergirse en los nuevos casos en profundidad: analizar el funcionamiento de cada elemento, los resultados técnicos, la información médica disponible y todo lo que sea necesario. Con la información recopilada y las reglas y filosofía de la Torá estudiadas e incorporadas a su ser, llega al veredicto esperado. Es así como cada generación cuenta con sus poskim (legisladores) que le aportan dinamismo a la Torá y nos permiten saber el veredicto judaico sobre los casos actuales.

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

La clave del éxito en el juicio Divino: venciendo la inercia

¿Sabemos cómo pedir en el juicio Divino? ¿Existe algún consejo que nos ayude a salir airosos?

Para la elevación del alma de la niña Miriam Naomi bat Rut Ester ZI”A

Fernando trabaja duro 10 horas al día para poder cubrir los gastos de la familia y ahorrar dinero todos los meses. Mes a mes, deposita sus nuevos ahorros en una cuenta bancaria destinada exclusivamente a dicho dinero. Llegó al último Rosh Hashaná con 30.000 dólares en la cuenta y, como es un hombre de fe, dedicó sus rezos a agradecerle a Dios por haber llegado a esa cifra y pedirle que el nuevo año le traiga abundancia para poder duplicar la misma.
balanzaJulieta y Raul tienen dos hijos sanos, hermosos e inteligentes. Estan muy felices y agradecidos a Dios por ellos. Hace poco decidieron agrandar la familia y dedicaron sus rezos de Rosh Hashaná a pedirle a Dios que los ayude a tener un tercer hijo; sano, hermoso e inteligente como sus hermanitos.

Edgardo gozó siempre de buena salud, se alimenta bien y hace deporte regularmente. Hace poco, en un control de rutina, le encontraron un bulto en la piel y le dieron fecha para realizar los exámenes pertinentes después de las fiestas. Como es de suponer, sus rezos de Rosh Hashaná los focalizó en pedir que no sea nada grave.

El período que comienza en Rosh Hashaná y finaliza en Hoshaná Rabá es el tiempo de juicio Celestial. Dios juzga a cada una de las criaturas y designa lo que le ocurrirá a cada una de ellas en el año que comienza. Todas las áreas de la vida son alcanzadas por el veredicto divino: nacimientos, casamientos, fallecimientos, sustento, salud, sorpresas, desgracias, progresos y retrocesos físicos y espirituales. Entonces, ¿son correctas las ‘estrategias’ de rezo de nuestros amigos antes mencionados?

El mundo que nos rodea funciona de manera precisa. La observación del mismo llevó a los científicos de todos los tiempo a enunciar leyes que regulan dicho comportamiento. Una de las más famosas es la primera Ley de Newton conocida como la Ley de la Inercia. Dicha ley enuncia que todo objeto al que no se le aplican fuerzas externas, mantendrá su estado de movimiento actual (si se encuentra detenido, seguirá detenido; si se encuentra en movimiento, continuará dicho desplazamiento en la misma dirección y a la misma velocidad).

Al estar rodeados de esta Ley y ser válida en todos los ejemplos prácticos de movimiento que conocemos, solemos aplicarla también (muchas veces subconscientemente) a distintos aspectos de nuestra vida y caer en severos errores. Ejemplifiquemos: tomemos un vaso descartable transparente, volquemos agua en su interior, marquemos en nivel del agua y dejemoslo arriba de la mesa. Si la Ley de la Inercia fuera válida en este contexto y nadie toca el vaso, el nivel de agua debería mantenerse. Pero no es así. La Ley no se aplica y el nivel desciende.

Nuestros amigos, arriba mencionados, cometieron el mismo error que en el caso del vaso. Aplicaron la Ley de la Inercia a sus vidas sin considerar punto de quiebre que marca el Juicio Divino. Ellos pensaron que lo que tienen ‘les pertenece’ y piden a Dios que les de lo que les falta. No es así. Nada nos pertenece. Ni el dinero, ni las propiedades, ni los hijos, ni la salud, ni la vida misma.

Previo al juicio, Dios pone en cero todos nuestros recursos, entramos al juzgado espiritual sin nada propio. Dios evalúa minuciosamente nuestro accionar pasado y nuestros planes a futuro y, en base a estos, decreta cómo será el nuevo año; que recursos de los que teníamos nos entregará nuevamente y cuáles retendrá, Jas veShalom; así también, que recursos nuevos nos asignará.

Este principio lo vemos en el Talmud (Brajot 58:): “Dijo Rabí Ioshúa ben Leví quien ve a su compañero luego de 30 días dice ‘Baruj Shejeianu veKiimany veIguianu lazman haze‘ (Bendito quien nos dio vida y nos sostuvo y nos hizo llegar a este momento). Si no lo vio por 12 meses, dice: ‘Baruj mejaie hametim‘ (Bendito quién resucita a los difuntos).” ¿Cuál es la relación entre los 12 meses y la resurrección?

La respuesta la encontramos en el comentario de Rab Shmuel Eidels, el Meharsha: en el trascurso de 12 meses, la persona pasó por el juicio de Rosh Hashaná e Iom Kipur donde estuvo en riesgo la vida. Por eso, al volver a verlo luego de este período, bendecimos a Dios que optó por volver a darle vida (al igual que hará en un futuro con los fallecidos).

Cuantas fortunas se perdieron, cuantos hombres sanos enfermaron, cuantas personas partieron; absolutamente todo es decretado en estos días. Entramos al juicio sin nada y dependemos de la misericordia Divina para salir airosos.

Quiera Hashem que seamos inscriptos en libro de la vida para un año dulce como la miel.

Gmar jativa tova!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

Shabuot – Un regalo muy especial

¿Qué tiene de especial el día de shabuot? ¿Cómo nos debemos prepararnos para recibir la Torá? ¿Es posible que la Torá sea perjudicial?

En honor al día de shabuot, Rabi Iosef mandó preparar un novillo especial. Cuando le preguntaron el motivo de semejante manjar, él explicó: “si no fuera como consecuencia de este día especial en el que recibimos la Torá, ¿saben cuántos Iosef hay en el mercado?” (Pesajim 68:). Existen muchos Iosef en el mundo y cada uno se dedica a su profesión. Gracias al estudio de la Tora, Rabi Iosef logró desarrollarse como persona y se convirtió en un gran y ejemplar sabio (Rashi). Si no fuera por ella sería una persona simple, sin tanto conocimiento y sabiduría.

En shabuot recibimos el regalo más grande que jamás ha sido dado, la Torá. Ella es el portal al crecimiento humano y a la sabiduría. Honrar la fiesta de shabuot es una de las maneras de brindarle el aprecio que se merece.

Pero junto con el beneficio del regalo, llegó la responsabilidad: estudiar TORAestá herramienta maravillosa que es la Torá y cumplir lo que ahí se encomienda. Pero como toda herramienta, requiere una dedicación y un uso correcto. En caso contrario puede incluso llegar a ser contraproducente.

“Viajaron desde Refidim (…) y acamparon frente al Monte (Sinaí)” (Shemot 19:2). El Or HaJaim explica que para recibir la Torá el primer requisito es alejarnos de la debilidad (rifión) y de la vagancia y fortalecer y animar nuestro estudio.

¿Es acaso el estudio un músculo que se puede ejercitar? ¿Como se puede hacer para fortalecerlo? ¿Es posible estudiar Torá de mala manera?

“Oigan! porque palabras de príncipe (excelsas) hablaré” (Mishlé 8:6). Pregunta el Talmud: ¿por qué fueron comparadas las palabras de Torá con un príncipe? Responde Raba: porque así como el príncipe tiene la autoridad y el poder para matar o dar vida, así ocurre con la Torá. Si es estudiada correctamente da vida pero si es estudiada incorrectamente provoca la muerte (Shabat 88:). Rashi explica que estudiar correctamente significa: dedicarse con toda energía y ocuparse en descubrir lo que oculta en ella.

La dedicación parcial a la Torá es perjudicial. Pero ¿que sería una dedicación parcial? No está refiriéndose a un nivel cuantitativo, ya que el tiempo fijo que la persona designa para estudiar, depende de las posibilidades de cada uno. La explicación correcta es en base a la calidad. Es el tiempo que uno dispone para estudiar, cuánto de sí involucra la persona. La Torá requiere atención y esfuerzo, que toda nuestra capacidad este puesta en ella.
El tiempo de estudio, además de ser inamovible, debe estar libre de distracciones: llamadas, mensajes, interrupciones, desvíos de tema; todo debe ser evitado.
Tampoco conformarse con una comprensión superficial. Debemos lograr ideas nítidas y permanentes. Repasar y repasar, hasta llegar a esa clarificación y fijación en nuestro intelecto.

Entendido esto podemos descubrir una nueva explicación en las palabras de Rabí Iosef que citamos al principio.
Cuando dijo “cuántos Iosef hay en el mercado?” Se refirió a sí mismo y no a otras personas. Uno distribuye su energía en los proyectos que tiene y no suele dedicarse a ninguno de ellos al 100%. Para el caso, Rabi Iosef estaba feliz de haber dedicado al estudio la totalidad de su ser.

Dios nos dio el regalo. Debemos actuar en consecuencia.

Jag sameaj!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

El cigarrillo y el judaísmo

¿Qué opina el judaísmo sobre el cigarrillo? ¿Acaso la Torá, de más de 3000 años, tiene un posición tomada respecto al tabaco? ¿Existe alguna contradicción entre practicar el judaísmo y fumar? ¿Hay dictámenes legales al respecto?

Para una mejor comprensión, les recomiendo leer previamente: La dinámica de la Halajá (Ley judía)

El cigarrillo y la civilización

El tabaco es oriundo del continente americano. Fue descubierto por los habitantes nativos y copiado por los colonos españoles, quienes lo llevaron al continente europeo en el siglo XVI. A finales de dicho siglo comenzó el escepticismo en la comunidad médica que declaró “considerar esa costumbre tan repugnante como dañina para la salud y para el cerebro, peligrosa para los pulmones”.

Alrededor del año 1825, comenzó la producción manufacturada del cigarrillos y el auge de su consumo. Esta expansión fue acompañada del apoyo de los médicos de la época que declararon al cigarrillo como positivo para la salud, alegando varias virtudes, entre ellas beneficioso para: problemas de piel, enfermedades gastrointestinales y enfermedades respiratorias. Todo esto sin ninguna evidencia científica.

Luego las guerras aceleraron su expansión hasta llegar a la cima a finales del siglo XX. En paralelo, se fueron descubriendo y comprobando los efectos nocivos para la salud que se sospecharon en un principio.

Las evidencias se hicieron innegables. Al punto que, a finales del siglo XX, la Organización Mundial para la Salud (OMS), calificó al tabaquismo (la adicción al tabaco) como epidemia. Los datos reflejan la gravedad de la situacion:

  • El tabaco mata a casi 6.000.000 de personas por año (unas 16.500 por día) – OMS
  • Un 10% de los muertos por tabaco son consumidores pasivos (hijos de padres fumadores, compañeros de clase y demás personas expuestas al humo del cigarrillo) – OMS
  • En 5 años el tabaco causará más muertes que: el sida, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes de vehículos, el suicidio y el homicidio, combinados
  • El 90% de los cánceres de pulmón están provocados por el tabaco.
  • El tabaco provoca la aparición de enfermedades graves (cáncer, colesterol, problemas cardiovasculares, adicción, bronquitis, diabetes, ceguera, aborto y más)
  • Está comprobado que los efectos perjudiciales para la salud comienzan incluso fumando sólo un cigarrillo por día (estudio de Kjell Bjartveit y Tverdal para el Servicio Nacional de Salud de Noruega, “Health consequences of smoking 1-4 cigarettes per day”. Tobacco Control 2005;14:315-320)
  • Se estima que cada cigarrillo acorta 11 minutos la vida del fumador (Ministerio de Sanidad Español)

Es por eso que la OMS y cientos de países ya están implementando distintas políticas para frenar o, al menos, reducir dicha epidemia y su impacto sobre la sociedad.

La Torá y la salud

Existe una mitzvá de la Torá de cuidar la salud que se aprende del versículo: “Y cuiden muy bien sus almas” (Vaetjanan 4:15). Rambam (Maimónides  – Hiljot Deot 4:1) dice: “Tener un cuerpo sano e integro es parte del camino Divino, por lo tanto, la persona debe alejarse de todo lo que deteriora su salud”.

Así está establecido en el Shulján Aruj (Joshen Mishpat Cap. 427 basado en Mishné Torá, Leyes sobre asesinato y cuidado del cuerpo – Cap. 11): “Muchas cosas prohibieron nuestros sabios por se perjudiciales para la salud y quien las transgrede diciendo que no desea cuidarse debe ser forzado a abstenerse de dicha conducta”.

El veredicto halájico

Como explicamos, los dictámenes halájicos se basan en la ciencia del momento. Si la ciencia se encuentra errada, puede llevar a un “error por arrastre” a los legisladores judíos (que se enmendará con el avance científico). Es así como encontramos que Rab Iakov Iehushua Folk en el año 1750, se pronunció a favor del cigarrillo (al igual que otros poskim -legisladores- de la época); haciendo hincapié en sus virtudes para la salud (Pnei Iehoshua Shabat 39:, Korban Netanel Beitza Cap. 2 22:10).

A medida que la ciencia fue probando los perjuicios causados por el tabaco, también fue cambiando el enfoque de los legisladores.

A principios del siglo XX ya los médicos advertían que fumar es perjudicial para la salud en personas débiles o enfermas. Es así como nos encontramos con la opinión de la autoridad más grande de su generación: Rab Israel Meir Kagan, el Jafetz Jaim: “quien es dañado por el cigarrillo y continúa fumando tendrá que rendir cuentas en el Cielo” (Likutei Amarim 13).

Unos 50 años más tarde, ya se suponía que el cigarrillo era perjudicial para todas las personas y es ahí que nos topamos con la opinión de Rab Moshe Fainshtein (Ioré Dea 2, 49): “cómo no esta comprobado que es perjudicial pero es probable que sea, es recomendable no fumar (aún que no está prohibido hacerlo)”. En cambio, sobre drogas cuyo daño sobre la salud ya estaba comprobado, escribe Rab Moshe: “Es obvio que está prohibido por varios incisos de la Torá: (…) provocarse una adicción (que es más grave aún que la adicción del “hijo rebelde” cuyo problema era con la comida y la bebida), falta en la honra a los padres, falta en el precepto de “Ser consagrados” (Ramban). En conclusión, es de las violaciones más graves que se pueden transgredir y se deben hacer todos los esfuerzos posibles para erradicar estas costumbres del pueblo de Israel” (Igrot Moshe Iore Dea 3 35). Casi no quedan dudas que está sería la respuesta de Rab Moshe Faishtein al cigarrillo con las evidencias que contamos al día de hoy.

Pero no hace falta especular. En el año 1982, el Dr Eli Schussheim (hijo de sobrevivientes del Holocausto, doctor en medicina graduado en 1963 en UBA, radicado en Israel desde 1964, cirujano especialista, director de la organización Efrat), le presentó los estudios actuales sobre las consecuencias del cigarrillo a Rab Eliezer Waldenberg (de los principales legisladores del final del siglo XX, Juez del Tribunal Rabínico Supremo de Israel y Rabino del Hospital Shaarei Tzedek de Ierushalaim). Su extensa respuesta figura en su gran compendio de responsa halájica llamado Tzit Eliezer (15:39), pero en resumen: está terminantemente prohibido fumar y es muy probable que la prohibición sea de la Torá (y no rabínica). Quien esta cercano a un fumador tiene el deber de reprocharlo por el daño que esta causando a salud propia y a la salud de los que lo rodean.

Existen además decenas de pronunciaciones en contra del cigarrillo de diversos legisladores. Rab Aron Kotler, Rab Ben Tzion Aba Shaul (Jojma uMusar hoja 266), Rab Ovadia Yosef (Yejavé Daat 5 Pag. 181, Nota al pie y Halijot Olam 1 Vaikra 4), Rab Shmuel Wozner (Shevet HaLevy 10:295), Rab Yosef Shalom Elioshiv (Kobetz mebakshei Tora Jeshban 5759 hoja 174), Rab Pinjas Shainberg y más. Cada quien puede ahondar en el tema a gusto.

Conclusión

Hemos comprobado que fumar contradice las normas del judaísmo. Quien desea practicar la forma de vida judía, debe evitar el cigarrillo. Lamentablemente, muchos aún fuman porque ignoran este inciso legal. Otros han caído hace tiempo presas del vicio y aún no encuentran las fuerzas necesarias para salir de él.

Debemos aportar nuestro grano de arena en la lucha contra el tabaquismo. Cada uno desde su lugar: dejando de fumar, concientizando a quienes ya fuman, asistiendo a quien está preso de la adicción para conseguir ayuda y previniendo que más gente caiga en esta adicción.

Quiera Hashem que pronto se erradique esta epidemia de la faz de la Tierra.

Epílogo

Escuchado de una persona observante del judaísmo en el barrio de Ramat Shlomo de Ierushalaim.
Haciendo dedo en Israel subí a un auto donde escuché el siguiente fragmento de la conversación entre el chófer y su acompañante:
“Hace un par de años, en vísperas de pesaj, le pregunté a mi hijo que quería de regalo para el afikomán (el trozo de matzá que los niños acostumbran a buscar). Mi hijo, de siete años en ese momento, me respondió: ‘papi, quiero que dejes de fumar’. Le dije: ‘No, en serio te digo, quizás una bicicleta u otro juego que te guste’. Me respondió con toda sinceridad: ‘En serio, papi, quiero que dejes de fumar’. Como vi que le importaba tanto, me comprometí con él a no fumar durante la semana de pesaj.
Al final de la fiesta, se me acercó y me dijo: ‘Está por terminar pesaj y vos volverás a fumar, ¿no?. ¿Quiere decir que el fumar es para vos un ietzer hará (tendencia mala) tan fuerte que sólo podes abstenerte por una semana?’. Me dejó pasmado. Uno trata de inculcar en los niños la filosofía y forma de vida judía, enseñarles que estamos en este mundo para superar el egoísmo y las tendencias negativas, trabajar sobre nosotros y ser cada vez mejores. Contrario a eso, con mi actitud le estoy enseñando a mi hijo que la mala inclinación sólo puede ser superada por un breve período de tiempo.
Fue así que me comprometí con él a no tocar ni un solo cigarrillo hasta el pesaj siguiente.
Cumplí con mi compromiso y, ya cerca del siguiente pesaj, mi hijo volvió sobre el tema: ‘pa, está por llegar pesaj, llega el fin de tu compromiso. ¿Eso quiere decir que el ietzer hará es tan fuerte y persistente que sin importar cuánto uno se esfuerce, a la larga siempre termina fracasando?’.
En ese momento tomé conciencia de lo contradictorio de mi accionar con la forma de vida y la educación judía que elegí para mi y mi familia. Y dejé el cigarrillo.
Ya pasaron 2 años y, ¿sabes que? Me siento mucho mejor, me canso menos, me di cuenta que la gente se alejaba de mi por el desgradable aroma que tenía y, como si fuera poco, tengo una cuenta de banco con 40.000 shekel (10.000 dólares) que ahorré por dejar de gastar en cigarrillos!”

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

 

Uno de los anuncios de ‘Truth’ la campaña anti tabaco más efectiva de la historia

Éxodo: De la pantalla grande a la mesa del comedor – Seder didáctico

¿Como lograr que el seder de pesaj haga efecto en nosotros y nuestros hijos? Para pesaj nos preparamos como nunca: limpieza, ropa, utensilios, comida, dónde y con quién compartir la comidas pero, ¿qué pasa con lo más importante? ¿tomamos en cuenta la parte educativa?

Cuando una persona va al cine, sale lleno de sensaciones. Por dos horas se abandona el mundo real para sumergirse en el relato del director. Se siente lo que él estableció, se piensa lo que él quiere que pensemos y hasta se tararean las melodías que él eligió para su obra. Y, en ocasiones, este efecto se propaga en el tiempo. [Quizás sea esta un de las razones del éxito del séptimo arte, un escape para evitar encontrarse con uno mismo.]
Quién vio la superproducción de Hollywood sobre la salida de Egipto, prácticamente se sintió esclavizado, sintió las plagas, vivenció la liberación e incluso cruzó el mar Rojo (y todo sentado en una cómoda butaca!).
¿Qué pasa, en cambio, al terminar el seder de pesaj? ¿Qué sensaciones nos acompañan? Aún más importante ¿qué se llevan nuestros hijos?
La experiencia debe ser ampliamente más significativa que una película. El seder de pesaj contiene la esencia misma de la educación judía y no puede pasar desapercibido.

“Y le contarás a tu hijo en ese día [de la fiesta de pesaj] diciendo, es por esto [las mitzvot de la fiesta] que hizo Dios por mí cuando salí de Egipto” ( 13:8). De este versículo se infieren muchas enseñanzas. Analizaremos dos de ellas para llegar preparados a la mesa del seder.

Una de ellas, es la mitzvá de relatar el éxodo de Egipto en la noche del seder y que todo que el aumenta en el relato es alabado (Hagadá de Pesaj; Mishné Torá, Halajot Jametz UMatzá, Capítulo 7 y 8).

En el versículo citado, hay una aparente contradicción. Por un lado sabemos que la Torá nos habla a nosotros; por otro lado: ¡ninguno de nosotros fue realmente esclavo en Egipto! De aquí se aprende que debemos sentir que nosotros mismos salimos a la libertad, en primera persona (Pesajim 10:5, Pirush haMishnaiot shel haRambam). ¿Cómo se logra esto? Empapándonos de conocimiento sobre la vida de nuestros antepasados cautivos. No alcanza con saber leer y traducir el texto de la hagadá, debemos dedicar suficiente tiempo en la víspera de pesaj al estudio de lo que ocurrió para poder interiorizarlo y luego transmitirlo.

Una vez adquirido el conocimiento, nos embarcamos en la tarea de transmitirlo. Tenemos que conocer bien al público para poder preparar algo a su medida. Los oyentes son muchos pero es aconsejable poner el foco en los niños presentes (“Le contarás a tu hijo“). Debemos programar (¡nada de improvisar!) el seder en función de ellos. No todos los niños son iguales, varían en edades, capacidades e intereses. Hay que decidir que se va a contar y qué no, no todo es explicable para cierta edad y hay temas que interesan más que otros. Hay que programar como se van a transmitir las cosas, material visual, muñecos, juegos. También debemos elegir las palabras correctas, no se requiere una presentación académica, se requiere que lo que contemos produzca un efecto en los oyentes.

Makot (plagas) interactivas, armadas por mi esposa, para el pesaj pasado.
Makot (plagas) interactivas, armadas por mi esposa, para el pesaj pasado.

Si le dedicamos a estos preparativos, el tiempo adecuado; nuestro seder va a ser mucho más efectivo y perdurable que cualquier otra cosa.

Pesaj kasher besameaj!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

Preguntas: El secreto para un correcto aprendizaje

 

Existe en el mundo de la Torá, una frase muy difundida que es: “Una buena pregunta, es la mitad de la respuesta”. ¿Cuál es el sentido de esta frase? ¿Existe entre la pregunta y la respuesta una relación mayor a la simple conexión que establecen en cualquier diálogo?

En esta frase radica uno de los principios básicos para la educación del ser humano y la incorporación de nuevos conceptos. Igual que en la construcción física es necesario cavar cimientos para luego, construir con estabilidad; el cerebro humano necesita poder asimilar la pregunta como propia para poder después, aprehender la respuesta. Una “buena pregunta”, una pregunta cuya inquietud pasa a ser ‘mi’ inquietud; lleva a anhelar mucho más el encontrar la respuesta. Permite disfrutarla en mucho mayor grado y que la misma perdure en el tiempo en nuestra memoria.

Es esta una de las ventajas del estudio de la forma en que lo plantea el Talmud. No sólo es cuestión de encontrar las respuestas sino de entender y asimilar en cada paso de la discusión las preguntas que van surgiendo.

Por el contrario, la falta en la aplicación de la idea en cuestión, conlleva a distintos problemas en el aprendizaje que podemos ver en la educación tradicional. En ésta última, el docente se convierte en un emisor de información y los alumnos, por la obligación de progresar en el sistema, deben pasivamente captar la mayor cantidad de la misma y recordarla (por lo menos hasta el examen). Reciben las respuestas a preguntas que nunca tuvieron y, por lo tanto, no suelen aprender los conceptos a largo plazo.

Con los conocimientos, al igual que con los placeres en general, el vacío previo, la falta, y el deseo, llevan a un mayor disfrute a la hora de conseguir la completitud buscada.

Existe la mitzvá (precepto) activa de narrar la salida de Egipto en la noche de Pesaj y este relato debe realizarse mediante la pregunta y respuesta. Los hijos preguntan, los padres responden. ¿Y si alguien no tiene hijos? La esposa pregunta, el marido responde. ¿Y si uno se encuentra solo? En ese caso, él mismo debe realizar las preguntas y luego contestarlas. Rav Jaim Shmulevich (Sijot Musar 5731 97) enseña en base a esto la importancia de las preguntas; son las preguntas la forma de despertarse y inquietarse. Ante un concepto (independientemente de la novedad que implica) el sistema de pregunta y respuesta permite incorporar la totalidad del mismo.

Hoy en día, lamentablemente, es mucha la gente que vive por inercia. No busca ser intelectualmente activo sino transigir con la realidad de la forma menos llamativa posible. No es esto lo que quiere Dios de nosotros. Nos dotó de inteligencia para que, en la medida de nuestras aptitudes, busquemos aumentar nuestro conocimiento y vivir acorde al mismo.

El judaísmo en sí es una forma de vida llena de sabiduría y respuestas a los distintos interrogantes que la vida plantea. Depende de nosotros dar el primer paso haciendo (y/o asimilando) las preguntas.

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

‘Prólogo del Traductor’ del libro ‘Preguntas’ que, B”H, será publicado pronto por BerimArts.

Purim: Cuando la mente nos juega en contra

¿El pueblo del libro incita a embriagarse? ¿Puede ser purim más especial que Iom Kipur? ¿Que tiene purim de especial? ¿Cómo se logra?

El pueblo de Israel cuenta con decenas de elementos distintivos. Es inconcebible disociarlo de la menorá, la kipá, la alcancía de tzedaká, los tefilín, la mezuzá, la sinagoga y tantos otros. Pero hay un elemento en particular que los supera a todos y, de hecho, es la base de la existencia misma de dicho pueblo (y por lo tanto, de todos los otros símbolos). Estamos hablando de la Torá y su estudio. Se nos ordenó profundizar en ella, día y noche todos los días de nuestra vida.

Es por ella que nos ganamos el nombre de “el pueblo del libro”. Un grupo de personas que son inseparables del estudio y la lectura. Que hicimos y hacemos del intelecto y la sabiduría nuestros más fieles compañeros. La mente es nuestro principal aliado en la vida.

Este aliado es extremadamente poderoso. Nos es facíl estar atentos constantemente y haciendo trabajar al cerebro en toda situación. Igualmente, debemos aprovechar todo lo que podamos. La mente es nuestro mejor aliado para el crecimiento personal y el aprovechamiento de nuestro enorme potencial.

Esto aplica a todos los días del año y todos los años de nuestras vidas. Con una sola excepción: la fiesta de purim.

En esta fiesta encontramos uno de los preceptos menos entendible de toda la Tora. “Debe la persona embriagarse en purim hasta perder el discernimiento entre ‘maldito Hamán‘ y ‘bendito Mordejai‘ “ (Meguila 7:; Shuljan Aruj Oraj Jaim 695:2). Aún más sorprendente es lo dice el Shela Hakadosh en nombre del Ariza”l (Tora Shebijtav, Tetzave, Zajor 2): purim es el día del año que permite el mayor crecimiento espiritual, incluso mayor que Iom Kipur y ésta elevación se logra por medio del cumplimiento de la mitzvá de beber “hasta no saber”.
[ ADVERTENCIA: la mitzvá indica tomar un poco más de lo habitual y luego dormir, dormido se cumple con la falta de discernimiento. Siempre con la precaución de conducirse adecuadamente y que todo sea hecho con las intenciones correctas. Si puede llegar a perder el control o dañarse, no debe beber en absoluto. (Kitzur Shuljan Aruj 142:6) ]
La borrachera logra más que el ayuno y la teshubá. ¿Cómo es esto posible?

Rab Jaim Shmuelevitz desarrolla el concepto en profundidad (Sijot Musar 5731:52). La capacidad intelectual, con toda su grandeza, llega a un punto donde resulta perjudicial.

El rey Jizkiahu enfermó y recibió la visita del profeta Ieshaiahu, quién le comunicó que moriría física y espiritualmente ya que decidió no cumplir la mitzva de tener hijos. El rey replicó que su decisión fue justificada ya que vio por profecía que tendría hijos malvados.
No cumplir el mandamiento es grave pero no corresponde una pena tan severa por eso. La gravedad de su accionar fue que uso su mente para eximirse por completo de su obligación.
Este gran aliado, el intelecto, que tenemos como herramienta jugó en su contra.

Veamos otro ejemplo donde la racionalización produjo uno de los errores más graves de nuestra historia cuyas consecuencias negativas sufrimos hasta día de hoy.
Hashem prometió al pueblo de Israel, aún en el desierto, que conquistarían la Tierra de Israel y se apropiarían de los tesoros que allí se encontraban. El pueblo se preocupó: ¿y si los habitantes de la Tierra esconden tan bien sus tesoros de forma que no sea posible encontrarlos? ¡No podremos cumplir con la promesa Divina! Así fue que, en aras de Dios y con la pura intención de santificar Su nombre, le pidieron a Moshé enviar espías que registren los escondites de dichas riquezas.
Un error de cálculo bien intencionado desencadenó las peores desgracias sobre el pueblo judío.

Si bien debemos usar nuestra capacidad intelectual constantemente, existe un ámbito donde debemos anulara: cuando interfiere con una instrucción Divina. Es ahí que debemos aplicar la cualidad de la humildad y sumisión y acatar la Voluntad de Dios. Como dice el pasuk: “Conoce al Dios de tu padre y sirvelo” (Divrei Haiamim I 28:9); primero debemos aprovechar el intelecto para acercarnos a Él pero luego debemos simplemente servirlo, con confianza simple y plena.

Por la noche era el banquete. Estaban invitados príncipes y nobles de distintos reinos. El príncipe se estaba preparando para asistir cuando recibió la visita del rey que le dijo: “pase lo que pase esta noche, no te quites la camisa”. Lo escuchó y sin entender de que se trataba, se comprometió a cumplir la orden real.
Por la noche, ya en banquete se acercó un noble y le apostó doscientas de monedas de oro a que tenía una mancha de nacimiento en la espalda. El príncipe lo ignoró pero luego de mucha insistencia y sabiendo que tenía las de ganar, acepto la apuesta. El padre no se iba a enojar cuando aparezca con el nuevo tesoro ganado tan fácilmente. Apostaron, descubrió su torso y ganó el dinero.
Regresó muy contento a su palacio y se encontró con su padre furioso. “¿No te transmití una orden directa y específica?”, arremetió el rey. El príncipe muy confiado le contó lo que pasó y le mostró la adquisición nueva para el tesoro real. El rey le respondió: “yo aposté con este noble mil de monedas de oro a que no iba a lograr desvestirte durente el banquete. Tu falta de obediencia le hizo perder al reino 800 monedas de oro!”.
La sumisión a la orden del rey era todo lo que hacía falta.

Incluso cuando se profundiza en los motivos de las mitzvot, es sólo para facilitar su cumplimiento. Pero el motivo principal de cumplirlas debe ser, como escribe el Rambam (Hiljot Melajim, final del capítulo 8): “Que las realice porque Dios lo ordenó en la Torá (…) pero no por su aspecto racional”.

Este es el nivel que el pueblo alcanzó al recibir la Torá, “Naasé venishmá” – haremos incluso sin entender. Que Dios lo pida es suficiente.

El vino logra opacar el intelecto y que no interfiera en nuestra conexión con Dios.
Purim fue el día en que se confirmó la entrega de la Tora. Purim es nuestra oportunidad para llegar a ésta conexión suprema con Dios, que trasciende incluso los límites del intelecto y nos impulsa a niveles excelsos.

Aprovechemos esta oportunidad.

Purim sameaj!

Jonathan Berim
Twitter: @JonathanBerim

Los tres pilares del Espíritu Macabeo

En el siglo dos antes de la era común, el pueblo judío sufrió uno de los golpes más duros de su historia; cuya influencia negativa continúa hasta hoy en día.

Todo comenzó con la llegada del Imperio Griego de Alejandro Magno a la Tierra de Israel (año 3448 desde la creación del mundo). Fue un choque de culturas antagónicas. Los griegos con su politeísmo y teniendo al hombre como “la medida de todas las cosas” (Homo omnium rerum mensura est – Protágoras) y los judíos pregonando el monoteísmo y foco puesto en Dios.

Elazar ataca a elefante griego

La presión griega fue en aumento hasta llegar al reinado de Antiojus Epifanes, quién optó por la guerra abierta contra el judaísmo. Prohibió bajo pena de muerte el estudio de Torá, la realización del brit milá y el cumplimiento de shabat y las fiestas, principios básicos de la vida judía.

Por primera vez en la historia, los judíos como personas estaban a salvo y era el judaísmo quien estaba en peligro. Los judíos que acepten los decretos a expensas de abandonar su judaísmo, podrían vivir plácidamente bajo el gobierno griego. Quienes se aferren a sus valores, debían pasar a la clandestinidad arriesgando su vida.

Bajo este cruel dilema, muchos judíos se “helenisaron” (adoptaron la filosofía y forma de vida griega). Otros se refugiaron en cuevas sobre montañas para poder continuar viviendo como el judaísmo dicta. Un muy reducido grupo, los macabeos, no se conformaron con vivir a escondidas soportando la presión gubernamental y viendo asimilarse a sus hermanos. Fue entonces que tomaron las armas, se enfrentaron al Imperio más poderoso del momento y, con la ayuda de Dios, triunfaron.

¿Qué caracterizó a los macabeos y los diferenció del resto de los grupos? ¿De dónde provino su energía? ¿Por qué merecieron la ayuda Celestial? Vamos a resumirlo en tres puntos básicos, los tres pilares del ‘Espíritu Macabeo’.

Antes que nada: principios. Una vida sin principios, es una vida sin objetivos. Sin razón de ser. ¿Que quiero de mi vida? Los principios son el timón del barco de la vida, sin ellos navegamos sin rumbo, totalmente a la deriva.
Groucho Marx perpetuo la expresión humorística: “Estos son mis principios pero, si no les gustan, tengo otros”. Vivimos en un mundo que, influenciado por la cultura griega, hizo de dicha frase su filosofía de vida. Vemos políticos capaces de cambiar sus convicciones con tal de triunfar en las elecciones. Vemos empresarios dispuestos a cualquier cosa con tal de aumentar su margen de ganancias.

Algo que caracterizó a los Macabeos fueron sus principios. Fieles representantes de la forma de vida y el pensamiento judío. De hecho, eran descendientes de Cohén Gadol, la persona más elevada de la generación, encargada del servicio a Dios más sublime de todos.
Incluso al reclutar seguidores demostraban la importancia de los valores. No buscaban gente atlética ni estrategas militares. Una sola era la consigna: Quién está con Dios, que se una a nosotros.

El segundo punto: pasión. Tener ideales y no vivir de acuerdo a ellos es incluso peor que no tenerlos del todo.
Lamentablemente son muchos los ejemplos contrarios que vemos en la sociedad. Médicos oncólogos que fuman. Licenciados en nutrición que no cuidan su dieta. ¿Quién puede vivir en la hipocresía? ¿Quién puede dormir tranquilo cuando sus ideas contradicen sus acciones? Es algo contradictorio con la esencia de los macabeos y del pueblo judío.
Rab Noaj Weinberg ZT”L dijo: “Mientras no sepas porque estas dispuesto a morir, no has empezado a vivir”.

La verdadera intensidad y plenitud en la vida se logra y se siente cuando uno se apasiona por lograr sus objetivos. Y es esta también, la garantía de éxito (ver [1]).

El tercer y último punto: amor al prójimo. Como seres humanos, somos seres sociales. Vivimos rodeados de pares e interactúamos con ellos constantemente. Uno puede brindarse a los demás o esperar que los demás se brinden a uno. Ser abnegados o egoístas.

El mundo se construye con los primeros y es destruido por los segundos. Como dijo Hilel en el Talmud (Abot 1:14): “Si sólo me ocupo de mí, ¿qué soy?”. Quién quiere construir, debe pensar en el prójimo y brindarse a él. Lo macabeos podrían haber vivido como el segundo grupo, practicando su judaísmo en la clandestinidad. Pero no. No soportaron el sufrimiento de sus hermanos y, para liberarlos, entraron en una guerra imposible desde el punto de vista lógico.

Fue este espíritu el que identificó a los macabeos y los llevó a superar a los griegos. Pero fue sólo la primera batalla. Nosotros debemos levantar su estandarte, empaparnos de su ejemplo y seguir librando la lucha contra la cultura adversa que nos rodea.

Januca sameaj!

Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim)

Notas
[1]- Ver artículo: “La escalera espiritual II”
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Información tóxica

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim)

Tóxico
¿Tomarías clases con un docente de dudosa reputación moral? ¿Es posible disociar al emisor del mensaje que comunica? ¿Consumirías comida sin garantías sobre su buen estado pudiendo causarte algún daño? ¿Puede también la información dañar al receptor de la misma? ¿Da lo mismo acceder a una noticia por un medio u otro?

La producción de información crece de manera exponencial. Hace unos quince años, leí un dato curioso: “un solo ejemplar de la revista Times cuenta con más información que la que un ser humano promedio de la Edad Media, tenía acceso en toda su vida”. Una simple revista logra superar toda una vida! En este mundo “2.0″, de nuevas tecnologías y redes sociales, este dato ya es obsoleto. En segundos se producen cientos de millones de unidades de información. Los diarios se actualizan al instante y, gracias a las redes sociales y blogs, todos podemos ser reporteros, periodistas, y comunicadores. Pudiendo también ser los receptores de dicha información.

Por otro lado, vivimos en una sociedad en la que se aspira (o por lo menos se enaltece), la cultura y la ilustración de sus miembros. Como resumió Auguste Comte: “Saber es poder”. No hay nada de malo en informase y, más aún, debe hacerse sin ninguna clase de reparos. Es puramente positivo. Nos da “poder”.

Ahora bien, ¿qué clase de información se adquiere al leer una nota periodística? (leer es sólo un ejemplo, podría ser ver, escuchar, o cualquier forma receptiva). El periodismo teórico habla de descripciones certeras e imparciales de la realidad. ¿Puede esto materializarse? ¿Al leer las noticias, estamos realmente informándonos de lo que ocurrió o estamos siendo manipulados?

A lo largo de la historia, hubo grandes personajes encargados de transmitir mensajes. Un grupo de estos transmisores difundieron los comunicados Divinos a la humanidad. Quizás sean los primeros periodistas que se encuentran documentados. Ellos recibieron el nombre de neviim – profetas. Por lo general, eran personas de una refinación humana y cualidades excepcionales, justas y ejemplares. Pero nuestros sabios nos enseñan que sólo uno de ellos llegó a ser un comunicador como la teoría periodística lo dice. Una persona que logró, gracias a su humildad y devoción, anular por completo todo dejo de parcialidad y trasmitir el mensaje sin ningún tipo de interferencias. Este último fue Moshé Rabeinu. Su nivel profético es llamado aspaclaria meirá –visión diáfana; debido a la pureza de la transmisión del mensaje. Incluso personajes excelsos en sabiduría y cualidades humanas, de la talla de Shmuel, Irmiahu o Iejezkel (entre otros) quisieron pero no pudieron transmitir el mensaje Divino con tal pureza y exactitud (a pesar de ello, no se perdió la esencia del mismo, sólo se mezcló con la naturaleza humana de cada uno de ellos).

En el mejor de los casos, la noticia viene empapada de las opiniones de su autor, quién subconscientemente, vuelca su persona en su escrito. En otros casos, que son la mayoritarios, el autor lo hace adrede e incluye también la línea de pensamiento del medio de comunicación del que es parte.

Vemos entonces que, al acceder a una información, no estamos solamente permitiendo que se filtre en nosotros el contenido de la misma. Si no estamos atentos, también la forma de pensar y opiniones del autor entrarán en nuestra mente.

Entonces nuestra lectura debe ser mucho más puntillosa y activa. ¿El autor de la noticia tiene opiniones correctas? ¿Confío en él? ¿Quiero que sus opiniones influencien mi pensamiento? Al menos, ¿sé de quién es el autor?

Existe una ancestral costumbre entre los autores del pueblo judío de solicitar askamot recomendaciones de sabios reconocidos – para sus obras. Uno de los objetivos de las mismas es, justamente, saber cuán confiable es el autor y, en consecuencia, el contenido del texto que produjo.

Es correcto informarse pero necesitamos garantizar la verdad. Debemos activar nuestras defensas y aplicar nuestro pensamiento crítico. Para evitar que se acumule en nosotros una cantidad importante de esta información tóxica y termine creando una idea y opinión completamente tergiversada de la realidad, que afecte nuestra forma auténtica de ver las cosas.

La escalera espiritual II

por Jonathan Berim (Twitter: @JonathanBerim)

En el artículo anterior hablamos de la relación entre el crecimiento espiritual y la escalera. Para continuar entendiendo dicho proceso, debemos comprender a qué clase de escalera nos referimos y cómo funciona la misma.

Escalera mecánica

Todos hemos visitado alguna vez un shopping o centro comercial (para algunos es algo esporádico, ante una necesidad, y para otros prácticamente ‘un segundo hogar’). En el mismo, desde la estética hasta la funcionalidad están enfocadas en un objetivo específico: aumentar las ventas. Y, como un piso no es suficiente (¿acaso algo es suficiente?) para distribuir todos los locales, suelen contar con varias plantas. Pero subir escaleras cansa y, como los dueños de los shoppings quieren que las energías se utilicen exclusivamente para comprar, instalan escaleras mecánicas que hacen el esfuerzo por nosotros y nos llevan a donde deseamos ir (o, mejor dicho, a donde desean que vayamos).

Dichas escaleras cuentan con tres estados: subiendo, bajando y fijo (apagado). Dependiendo de la necesidad, se elige la funcionalidad más óptima. Su base se encuentra en una plata inferior y su cabecera en la planta superior.

Nuestro crecimiento espiritual también se ejemplifica claramente con una escalera mecánica, muy parecida a la que mencionamos con unas ligeras modificaciones.
La base de la escalera se encuentra en en el punto espiritual más bajo posible (el nivel 50 de impureza [1]). La cabecera se encuentra en el nivel espiritual más alto posible (el nivel 50 de pureza [1]). Al nacer, somos colocados en un escalón de dicha escalera. Cual será dicho escalón depende de una compleja ecuación que incluye a nuestros padres, al entorno social y más variables [2]. Nuestro objetivo: subir todo lo que podamos.

A diferencia de la escalera del shopping, la escalera espiritual tiene sólo dos estados posibles: subiendo y bajando. En lugar de tener un tablero de control, cuenta con sensores de movimiento. Cuando nosotros subimos, la escalera sube y si bajamos o dejamos de movernos, baja.

Esto se basa en el principio de desde el Cielo ayudan a la persona a lograr los objetivos que se propone (Talmud Babli Makot 10: y Ioma 38:). Quien trabaja para superarse, Hashem acelera su subida. En cambio, quién no trabaja en superarse, cada vez está más abajo y desde el Cielo aceleran su descenso.

Sabiendo esto podemos comprender lo que dice Reish Lakish (Talmud Ierushalmi, Brajot 68.): “El hombre abandona a Dios un día y Dios lo abandona dos”. Es como dos personas que están juntas y parten en direcciones opuestas. Caminaron un día, pero se encuentran a dos días de distancia uno del otro. La persona bajo un escalón y a ese le sumamos el escalón que bajó la escalera de forma automática al notar su descenso; resulta que la persona se encuentra dos escalones más abajo. No se trata de una multa Celestial sino de una consecuencia directa de nuestros actos.

Pero ¿qué pasa con quién piensa que se mantuvo en su lugar? ¿por qué la escalera lo lleva hacia abajo? ¿No debería contar es sistema con un estado neutro?

Usemos al un alumno universitario como ejemplo. Cada semestre dicho alumnos debe aprobar materias para sumar créditos. Una vez alcanzado determinado número de créditos, termina su cursada y recibe su diploma. Imaginen que dicho alumno comenzó el ciclo lectivo con 80 créditos. Durante el año priorizó otras cosas en desmedro del estudio al que dejo completamente desatendido, lo que lo llevó a no aprobar ninguna materia. Al finalizar el año lo consulta un amigo sobre la cantidad de créditos que tiene y le informa orgulloso que tiene 80. “Pero si 80 tenías al comenzar el año!”, le responde su amigo. “Es verdad, no gané créditos nuevos, pero tampoco perdí ninguno”.

Para no perder no hacía falta cursar todo un año. Podría haberse tomado un año sabático y tampoco perdía créditos. Pero uno cursa para sumar y, si no sumó, perdió el tiempo!

Dicho tiempo, es el valor más preciado con el que contamos. Cada instante es único e irrepetible. No aprovechar un instante es derrocharlo. Quién termina el año con los mismos méritos con los que empezó, lo que hizo fue perder oportunidades de crecer. Se espera que la persona de 14 años, este más refinado, maduro y desarrollado que a los 13. A los 15, más que a los 14 y así para toda la vida. Es por eso que quien piensa que “se mantuvo” en la escalera espiritual ya que está cumpliendo los mismos preceptos y tiene las mismas cualidades que hace un año; a fin de cuentas, lo que hizo fue desperdiciar tiempo. Es por eso que la escalera lo hace bajar.

Estamos en vísperas de un nuevo Rosh Hashana, un nuevo juicio, un nuevo balance. Quiera Hashem que podamos salir airosos y recibir todo un año más de vida, un año más de tiempo para aprovecharlo y continuar subiendo en esta especial escalera.

Ktiva bejatima tova le shana tova umetuka – Que seamos bien inscriptos y sellados para un año bueno y dulce.

Notas
[1]- Ver artículo: “Sobre conceptos y definiciones” (próximamente) Volver arriba
[2]- Ver artículo: “El punto de partida” (próximamente) Volver arriba